
Desde hace tiempo, los espejismos se están disipando, ¿te diste cuenta? ¡Y cuesta!
Todos vivimos con nuestras cuotas de ilusiones y engaños, tanto sobre nosotros mismos como sobre otros y las situaciones. Pareciera que es cómodo o más fácil, pero siempre termina resultando costoso. Vivir negando la verdad o aferrados a una ficción es como estos camellos en el desierto: las sombras semejan que son enormes y que no podremos con tanto, pero no es así; son solo cosas normales, magnificadas por nuestros miedos, imaginación y, a veces, malas experiencias anteriores.
Es mejor aceptar la realidad lo antes posible que dejar que la burbuja se reviente en el peor momento. Por lo menos, podremos elegir cómo transitar la circunstancia; del otro modo, las elecciones las harán los otros (o la vida) y, generalmente, son mucho más duras.




