
Escucho una persona que defiende una actitud del tipo: “A mí nunca me pasó, así que voy a seguir haciéndolo”. Esto se puede aplicar a muchas situaciones riesgosas (no usar cinturón de seguridad, comer comida basura, no ponerse casco, tomar demasiado, trabajar sin parar, manejar ebrio, etc.).
Cualquier consejo o advertencia es frenada por el supuesto hecho de que se llevó a cabo esas conductas y no hubo consecuencias. SIEMPRE HAY CONSECUENCIAS. Este mundo es de acción/reacción, de causa/efecto. Pueden tardar pero aparecerán y, en un estado de casi karma instantáneo como el que estamos, no podemos vivir tan ciegos y necios como para no darnos cuenta de que seguir sosteniendo ese concepto es, además de tonto, sumamente perjudicial.
Quizás Pedro condujo durante treinta años en estado de ebriedad sin tener un solo accidente, pero basta que suceda una sola vez para matar a otros o quedar paralítico, por ejemplo. Esto también se puede aplicar a ideas o actitudes que consideramos que “manejamos” y que, al final, nos muestran el poco control que tenemos. Es tiempo de repensarlo…




