Últimamente, me está rondando mucho este tema. Todos quieren ser “normalizados”, en el sentido de ser “integrados”. Cada vez hay más “colectivos”, “patologías”, “géneros”, “diversidades”, etc., etc., que piden ser reconocidos y validados. ¿Te diste cuenta de las comillas? Es porque ya no sé qué está bien o no… En general, esta atomización es funcional al sistema: cuanto más separados y peleados estamos, mejor. “A río revuelto, ganancia de pescadores”. Es más, la mayoría de estas divisiones son fogoneadas por ciertos círculos y generan rechazo en los “comunes”, con lo que se habla mucho de eso y no de lo importante.
En ciertos circunstancias, esa integración puede ser discutible; por ejemplo, en niños del espectro autista. Para algunos, es posible que estén con otros chicos, pero, cuando es más acentuada, el ruido, la agresividad y la confusión de un aula puede ser enormemente perjudicial. Por otro lado, ¿nos estamos planteando cuál es su contribución? Cada vez habrá más y, según lo que pienso, ellos son la vanguardia de lo que seremos. ¿No nos estamos perdiendo mucho al querer normalizarlos, en lugar de juntarlos y ver qué hacen entre ellos, cómo se logran comunicar (quizás no desde nuestros parámetros), qué potencial desarrollan?
Por otro lado, muchos de estos colectivos le exigen al Estado que les den dinero debido a sus problemas. Sean de salud, de trabajo, de cualquier índole, si seguimos así, los pocos comunes que quedan van a tener que solventar a los muchos que se sienten con derecho a que los demás los sostengan (creando arbitrariedades, ya que hay personas que sí pueden e igual cobran). Está sucediendo ahora con los empleos, en donde hay más gente con subvenciones que los que trabajan. ¿Quién es el Estado? Todos. El dinero no sale de alguna arca virtual, de la nada. Si no se utiliza sabiamente, todos sufriremos las consecuencias.
Me estoy planteando preguntas simplemente; son observaciones, que quizás te hagas. Nunca en la historia de la humanidad ha habido tanto progreso material, tanto dinero, tanta comodidad, tanta diversidad aceptada. Si crees que no es así, piensa en la Inglaterra de la era industrial (un momento de enorme progreso para Occidente) y verás que no tiene comparación con la actualidad. Se dice que no hemos tenido el mismo desarrollo en cuanto a lo humano, pero tampoco es tan así: somos conscientes de las inequidades y abusos y tratamos de paliarlos, y lo conseguimos muchas veces.
¿Qué hay de bueno en la normalidad? Esa sería la verdadera pregunta. Es muy Tribal la respuesta: es el modelo social que debemos acatar para ser aceptados, apoyados, incluidos. ¿Cuántos pueden? Muchos, porque está basado en la mayoría, pero resulta que aun ellos no lo son completamente, por lo que también deben perder partes, ocultar rasgos, someterse, para cumplirlo. Somos comunes y distintos, en diversos grados.
Obviamente, esta forma de categorizar tiene sus beneficios para crear leyes, para establecer políticas, para adoctrinar al creyente, para todo lo institucional. Como este apoyo comunitario se está desmoronando, todos lo sienten y todos quieren obtenerlo. ¿Qué vendrá en el futuro, cómo cambiará esta dinámica colectiva, qué sucederá con la Individualidad, cómo podremos recuperar el poder personal, qué es necesario transformar en la estructura actual, qué sucederá con el trabajo y la salud, cómo proteger sin excluir, cómo será la mutación que viene? Hay muchas preguntas planteadas. Veremos qué hacemos entre todos…





