La emocionalidad como motor del cambio. El 11/11 impulsando la evolución.

Solo dejando de reaccionar automáticamente a las emociones, encontraremos la paz del espíritu. Los códigos de luz de estos días nos ayudarán.

 

¿Tus emociones suben y bajan como una montaña rusa?  ¿No sientes nada?  ¿El corazón palpita y se ahoga?  Todo es parte de este cambio monumental que estamos atravesando.  Estás en alguna parte del proceso y está bien; no te juzgues con respecto a nadie y transita tu momento.

 

Dicho esto, ¿por qué es tan importante esta fase (que lo seguirá siendo por mucho tiempo)?  La mente ha tenido su gran impacto durante siglos: cómo pensamos y hacia dónde dirigimos esos pensamientos todavía nos ocupa… y nos preocupa, porque no hemos logrado manejar apropiadamente esta energía.  Le hemos dado una importancia mayúscula, al punto de creer que somos lo que pensamos.  Pues no: somos un alma explorando cómo ser creadores responsables en la materia.

 

Al seguir ciegamente los deseos del ego, expresados en miles de pensamientos  contradictorios e influenciables por la familia y la sociedad, continuamos tironeados y sometidos por una mente inferior, sin poner orden, claridad, intención y recursos que nos asista a concretar la misión que traemos.  Así, tampoco ayudamos a manejar la energía emocional, que en gran parte se deriva de esas ideas y que es mucho más fuerte, porque es física.

 

Sea que tengamos un Plexo Solar Definido o no, este Centro es la clave para la evolución que tenemos entre manos.  Comprender su riqueza es comprender las posibilidades que nos aporta, sea tanto oscuras como luminosas.  Solo dejando de reaccionar automáticamente, encontraremos la paz del espíritu.  Y todos sabemos lo difícil que eso resulta.  A un estímulo interno (nuestros pensamientos) o externo (nuestro entorno), le sigue una arremetida de presión sensible que nos trastorna, nos levanta, nos encanta, nos destruye, lo que sea que provoca.

 

 

En estos días, estamos recibiendo un poderoso influjo de códigos de luz para sacar afuera esas emociones ocultas que no nos permiten seguir nuestro diseño original, que nos han herido y no hemos podido sanar, que nos inculcado o influenciado los demás, que nos constituyen y no comprendemos cabalmente.  También, nos ayuda a abrirnos al amor, la alegría, el sentido, la Vida.

 

Todos vinimos con un propósito y, en general, ha permanecido oculto o negado por nosotros.  Oscilamos en este aspecto: o pensamos que no servimos para nada, que somos uno más, que estamos llevados por una marea cotidiana más fuerte que nosotros y/o tenemos grandes sueños, salvaremos a la humanidad, somos especiales, nadie nos comprende.  Habitualmente, nos pasamos de un lado a otro, de acuerdo a los vaivenes emocionales, las situaciones diarias, el medio en el que estamos.

 

La verdad suele estar en el medio de los extremos y ser paradójica: ni somos tan ordinarios ni tan extraordinarios.  Compartimos los mismos defectos y virtudes que todos (siendo un combo que contiene iguales ingredientes, con diferentes  proporciones) y, a la vez, somos únicos e irrepetibles.  Todos somos humanos y también traemos algo distintivo que nos hace especiales: es esa forma de ser, de actuar, de aportar, de crear que solo nosotros podemos concretar.

 

Si no la asumimos, no solo nosotros nos perdemos sino también el universo pierde esa particular contribución.  Ella está despertando en estos tiempos, ¿te has dado cuenta?  Puede pasar muchas cosas: necesitas soledad; te estás apartando de personas y lugares que ya no soportas; te replanteas tu trabajo, tu pareja, tu espacio; aparecen destellos de ideas o emociones que no habías experimentado; surgen oportunidades que habías desechado o ni siquiera soñado; quieres vivir de otra manera, más simple y conectada; deseas ser feliz.

 

¿Sientes la emoción que te invade?  Respírala y déjate llevar.  Sé que te atemoriza.  Esa es la señal: el miedo te indica qué es lo que realmente anhelas y debe ser.  Tu Ser te irá mostrando signos; tendrás que trabajar tu emocionalidad y adquirir paz y centración; poco a poco, irás in-corporándote y arraigándote; el corazón será tu guía.  Y compártelo… Cada uno está en un distinto nivel y nadie es mejor o peor.  Todos somos Uno.

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