La importancia de la resiliencia y cómo lograrla.

Nueve consejos para aprender de estos tiempos y conseguir la resiliencia que necesitamos.

 

En estos tiempos, se menciona bastante este tema pero pocos saben realmente qué significa y cómo lograrla.  Se podría decir que es un proceso dinámico que tiene como resultado la adaptación positiva en un contexto de gran adversidad (como el que estamos atravesando).  Lo que más me interesa aportar son recursos que nos permiten conseguirla.  Aquí van algunos:

 

  • Empatía: la habilidad de ponernos en el lugar del otro, a través de comprender nuestros propios mecanismos. Esto ayuda a que no seamos reactivos y pongamos una pausa entre el estímulo y la réplica, entendiendo lo que sucede (o, por lo menos, dejando de reaccionar) para poder activar una mejor respuesta, sea un silencio, una sonrisa, una contestación amable, un límite, lo que sea apropiado al momento.  De esta forma, la comunicación  afectiva con los demás será más fluida y propiciará mejores relaciones, mientras aprendemos a manejar nuestras emociones (tema fundamental en la resiliencia).

 

  • Independencia: la capacidad de actuar sobre lo que sucede, sabiendo que tenemos los recursos (o que podemos aprenderlos), en lugar de culpar al entorno y permanecer victimizados y dependientes.

 

  • Afrontar la adversidad con humor: evitar la queja constante nos habilita a ver el lado positivo de las cosas y tomar con buen humor las contingencias. Esto nos fortalece y abre caminos impensados.  Es crucial creer que podemos aprender tanto de lo negativo como de lo positivo (es más: sería mejor no clasificar las experiencias, sino tomarlas como tales).

 

  • Vivir en el aquí y ahora: mantener la conciencia en el presente nos permite estar atentos a lo que la Vida trae, a las oportunidades, a las advertencias, a las enseñanzas. De lo contrario, vivimos repitiendo el pasado y ansiosos del futuro.  Se trata de disfrutar el momento, cuando todo funciona, y, de encontrar las ventajas y soluciones, cuando se complica.

 

  • Adaptabilidad combinada con perseverancia: tener ideas, planes y objetivos demasiado fijos, tanto como querer controlar cualquier situación es la receta del fracaso. La vida tiene sus propios planes (esta pandemia echó por tierra los de todos, enseñándonos la falsedad de la omnipotencia del ego) y, si bien es útil tener metas, ellas deben adaptarse a las circunstancias y a nuestros procesos transformativos.  La mayoría no tenemos fuerza de voluntad, por lo que debemos sustentarnos con perseverancia, haciendo frente a cada adversidad y continuando fortalecidos.

 

 

  • Red social: los demás son fuente de inspiración, ayuda, información, compañía, soporte, así que sostener una trama social es imprescindible. Rodearnos de personas tóxicas para quejarnos y echar culpas ciertamente no ayudará; por el contrario, si mantenemos una vibración alta, amable, servicial, atraeremos individuos parecidos, creando una contención mutua.

 

  • Tolerancia a la frustración y la incertidumbre: algo que falla en nuestra sociedad (y que esta pandemia ha puesto en evidencia claramente) es la necesidad infantil de querer todo ya y de no soportar las inseguridades, internas y externas. Los jóvenes son los que más carecen de estas habilidades y, como adultos, debemos aprenderlas para ellos las obtengan.  La vida es incertidumbre; el exceso de controles y seguros que esta cultura consumista ha propiciado para evitarla se deshace ahora y nos muestra su faceta ilusoria y manipuladora.  La confianza, en nosotros mismos y en algo superior, es el antídoto.

 

  • Gratitud: tener una actitud agradecida por cada cosa mantiene todo fluyendo y expandiéndose. Acostumbramos dar por sentado la salud, el confort, los bienes, la familia, las amistades, la libertad, la expresión, muchas cosas.  Detenernos a apreciar lo que existe y lo que surge es la mejor forma de que continúe y se profundice.

 

  • Ser parte de Todo Lo Que Es: en estos días, en que la ansiedad, el estrés, el encierro, las malas noticias son tan comunes y nos hacen sentir hojas en la tormenta, interiorizarnos y encontrar la guía del Ser es lo que nos permitirá sobrellevar la situación y mantenernos potentes, amorosos y luminosos para seguir adelante. No somos individuos separados y frágiles: Todos Somos Uno y cada uno aporta con su diseño único y original.

 

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