La mutación de la Libertad: el fin del drama y la victimización

El desapego a las formas, a las emociones, a la reactividad, es la clave para colaborar con esta mutación y alcanzar la Conciencia del Espíritu, la Libertad primera y última.

 

¿Te  ha llamado la atención que, desde hace unos años, haya un énfasis en los temas de victimización?  Sin importar el sujeto, el asunto o la situación, estamos poniendo la reflexión en este tema y comprendiendo cuán enormes y extendidas están sus raíces.

 

Esto se debe a una mutación de este arquetipo que estamos atravesando como humanidad y que nos fuerza a considerar cómo nos comportamos con los demás.  Sí, es mucho más profundo de lo que pensamos, ya que en el fondo de esta conducta está el conocido: “Lo que siembras, eso cosecharás” (la ley de Acción y Reacción: a veces, somos víctimas y otras victimarios; de esta forma es que podemos comprender responsablemente las consecuencias de lo que hacemos).  Y obviamente involucra no solo esta encarnación sino todas; ello explica la razón por la que algunas personas “buenas” son sometidas a mucho sufrimiento en esta existencia.

 

El karma es un bumerang; el problema es que no sabemos cuándo volverá.  En estos tiempos en que lentamente estamos terminando con este sistema, nos están regresando unos cuantos bumerangs y otros están rebotando casi instantáneamente.  En realidad, ¿cuál es el propósito?  Solo hay dos actitudes: o nos consideramos víctimas de las circunstancias o adquirimos total responsabilidad sobre ellas.

 

Lo que hacemos generalmente es echar culpas afuera, proyectar, racionalizar buscando causantes.  En Diseño Humano, esta mutación está en la Puerta 55, que se encuentra en el Plexo Solar, en el Centro de la emociones, por lo que tiene relación con ellas, con la Ola que siente un 50% de la población (y que el otro 50% refleja) que hace que estemos arriba o abajo, esperanzados o desanimados, plenos o vacíos, con placer o con dolor, etc.   Como en una adicción, cuando estamos arriba, queremos permanecer allí y, cuando estamos abajo, no vemos la hora de volver al subidón.

 

 

Como esta Ola es una química, relacionada con la serotonina, no hay causas ni culpables: es una reacción automatizada, una adicción en búsqueda de plenitud constante.  La sociedad moderna ha hecho de ella el anzuelo más grande para su expansión: el consumismo, que promete que la lograremos comprando lo que sea o, últimamente, teniendo “experiencias”.  Nada lo conseguirá, ni siquiera una técnica supuestamente magistral, porque es inconsciente.  Como dijo Gurdjieff: “Para escapar de la prisión, uno primero debe comprender que está en una prisión”.

 

Los que tienen tendencias espirituales son los que más suelen caer en esta paradoja, ya que están buscando la iluminación, el despertar, la plenitud (de nuevo) en hechos extra-ordinarios, en vivencias luminosas, en el logro de una supuesta Verdad.  Lo pueden hacer siguiendo una enseñanza en particular, un maestro o siendo turistas compulsivos.  Como el don que obtenemos de soltar la Victimización es la Libertad, muchos creen haberla logrado practicando alguna de estas tres formas… para darse cuenta en algún momento que no tiene nada que ver con ello y que es algo mucho más ordinario e interior.

 

Es muy interesante que esta Puerta 55 tenga que ver con el romance, con la idealización del amor, que nos lleva a ánimos fluctuantes de picos extáticos y caídas pavorosas, a melancolías cíclicas, a patrones respiratorios excitados, al ansia del alma gemela, en síntesis: al drama de la vida.  Y volvemos a la adicción, ya que somos adeptos al drama, a la adrenalina emocional que nos provocan estos estados, que nos aseguran… plenitud.

 

Esta extrema dualidad es la prisión que no percibimos, es la inconsciencia diaria, es la emocionalidad química (que puede siempre con una racionalidad superficial e influenciada por el entorno), es la victimización encarnada en cada acto, es la herida de la separación.  Hasta que no seamos conscientes de esta dinámica, de que somos Uno (en todos los posibles significados), seguiremos siendo víctimas anhelantes de libertad, sin responsabilidad ni sentido de propósito.  El desapego a las formas, a las emociones, a la reactividad, es la clave para colaborar con esta mutación y alcanzar la Conciencia del Espíritu, la Libertad primera y última.

 

Comparte:

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

captcha

Sobre Diseño Humano

No te pierdas ninguno.

Suscríbete al boletín semanal

Recibe un email semanal con consejos, reflexiones y recursos, directamente en tu casilla de correo.

Categorías

Sígueme