Mucho se está hablando de la conjunción Saturno/Júpiter de hoy. Estos planetas mayores son conocidos como los regentes de las edades y su ciclo se considera la base fundamental del desarrollo humano marcado por la interacción entre la percepción de ideas, potencialidades, posibilidades (Júpiter) y su manifestación en el mundo material (Saturno). Ellos se relacionan con la formación de nuestro sentido de propósito y dirección social y la búsqueda de una expresión concreta.
En otros momentos de la historia, coincidió con grandes avances, como el fin del sistema feudal (luego de la peste negra) en 1345 y el comienzo de los progresos de la edad moderna en 1623. En la época del Covid, ¿qué podríamos esperar? Se produce en Acuario, un signo de aire que está asociado con la vida colectiva, la propiedad intelectual, la tecnología y la innovación. Su lección del alma es ponerse en contacto con sus emociones y hacer brillar su luz de amor.
Puede proporcionar las energías necesarias para poner fin a la estructura anticuada y separatista del mundo que hemos creado. Será una época de caos, una época en la que muchos resistirán el cambio inevitable y muchos buscarán activamente crear cambios (toda esta información está basada en Megan Dickson). ¿En qué lado nos pondremos? ¿Qué estructuras dejaremos caer? ¿Nos animaremos a hacer realidad los sueños que hemos sostenido tanto tiempo o a comenzar nuevos, basados en quiénes somos ahora?
Conozcamos o no este hecho, creamos o no, seguramente este año ha revolucionado nuestra vida. Nos hemos hecho más consciente de cómo la sociedad ha manipulado la mente para que seamos un engranaje de un sistema. Rápido y poderoso como es, ya está tomando estos emergentes y adaptándolos para continuar su gatopardismo (“cambiar todo para que las cosas sigan iguales»).

La grieta de la dualidad está haciéndose más fuerte y muchas veces los mismos que proclaman cerrarla contribuyen a su continuidad, ya sea con intención, por omisión o por ignorancia o idealismo. Si bien buscar información es importante, generalmente lo hacemos dentro de nuestro “marco teórico”, por lo que solo reforzamos nuestros preconceptos. Es tiempo de abrir la mente y de ir hacia el corazón.
Escuchar todas las voces nos puede ampliar la estrechez intelectual y permitirnos tener un punto de vista propio, que nutra una expresión individual acorde a nuestro diseño original. De esta forma, seremos menos proclives a caer en las manipulaciones y podremos sostener un estilo de vida que sea una elección y no una imposición encubierta. De cualquier manera, tendremos que aprender a poner límites a una mente que tiende a descarriarse y querer siempre “más” (de lo que sea).
Una forma de vida sostenible y sin excesos es necesaria. Por eso, debemos circunscribir los deseos de la mente dentro de una referencia que sea sobria, respirable, respetuosa y llevada por los designios del alma. No necesitamos muchas cosas sino una dirección que nos dé propósito y nos alegre la vida. Esto será una clave para el futuro: ¿nos hace bien y contribuye al desarrollo de todos?
Será un tiempo desafiante, que nos exigirá grandes reinvenciones. Ya no somos los que éramos y todavía no tenemos claro dónde encontrarnos. Muchas posibilidades laten en nuestro interior y tememos no dar la talla. Pero sí podemos. Ellas nacen de nuestra esencia y vienen sustentadas por una Energía que las guía y protege. Debemos ir hacia el interior y confiar en que cada paso irá surgiendo a medida que caminemos. La dirección y el amor siempre son temas del Ser. Entre todos, construiremos un nuevo paradigma.





2 respuestas
Excelente! Tus mensajes y reflexiones siempre son muy claras; Gracias por tus contribuciones
Muchas gracias, Gloria! Vamos por las nuevas direcciones!
Te mando un luminoso abrazo.