Muchas veces, tanto consultantes como conocidos me plantean que se sienten «viejos» para ciertas oportunidades o, siendo jóvenes, que ya deberían haber cumplido ciertos objetivos. Unos y otros sienten la enorme presión de la sociedad por ganar la carrera de la vida. Esa sola frase habla de la estupidez en la que hemos caído, tomando la Vida desde la perspectiva del Ego.
En lugar de ello, podemos valorarnos en la unicidad que cada uno somos, en el maravilloso diseño que traemos, en comprender que los tiempos son personales y tienen relación con los aprendizajes y enormes potenciales a explorar. Eso no está vinculado a etapas prefijadas sino a un desarrollo absolutamente individual y ligado a lo verdaderamente valioso: lo interior.




