
Respondiendo un comentario en Facebook en mi entrada anterior acerca de que saber no produce cambios: saber es una actividad mental, por lo que podemos comprender y hasta “solucionar” determinado tema desde esa esfera, pero ello no significa que realmente lo hayamos superado.
Solo cuando lo hemos elaborado en la esfera de lo físico es que podremos afirmarlo y muchas veces viene con una Reacción Aja! ¿Te ha pasado? Algo sucede y “sientes” que finalmente lo comprendes y lo resuelves, como un rayo. ¿Por qué? Porque lo has INCORPORADO. Lo tienes en el cuerpo, has pasado por la experiencia y ahora es verdadero. Antes era una idea, ahora es vivencia.
Otra cosa que nos pasa es que pensamos que ya lo logramos y ¡aparece de nuevo! La razón es que todo crecimiento es una espiral. Vamos evolucionando por etapas, ampliando y ascendiendo en cada nivel, integrando y elevando, en un proceso orgánico y fluido… si no nos resistimos en cada subida de nivel (cuando tenemos que dejar la comodidad de lo alcanzado y comenzar un nuevo ciclo).
Si viésemos nuestra vida como un proceso de aprendizaje, de evolución, de transformación, no nos opondríamos tanto a todo y podríamos crecer con más sabiduría, comprensión, disfrute y amor.




