Las (alegres) decisiones que guían el camino de la evolución.

¿Cómo creamos en estos nuevos tiempos?  Desde el enfoque.  Dispersarnos en la enorme cantidad de estímulos con que nos hostiga la sociedad solo provoca una disipación de la energía que no contribuye.  ¿Sentimos que ese camino tiene corazón, forma parte de lo que venimos a brindar al mundo, es receptivo y abierto, nos expande y profundiza, nos conecta a Todo Lo Que Es?  Si es así, todo nuestro ser se alineará para lograrlo.   

 

Vivimos decidiendo constantemente.  No nos damos cuenta porque es tan automático que solo tomamos conocimiento cuando debemos hacerlo en un dilema importante, pero a cada momento nos planteamos alternativas tan obvias como qué comer o cómo vestirnos hasta tan decisivas como comprar una casa o casarnos.

 

Llevados por la cultura, casi la única manera que conocemos es dejar que la mente lo resuelva.  ¿Es la mejor?  Definitivamente no.  ¿Por qué?  Por unas cuantas razones: en el reino de la dualidad, hace listas a favor y en contra… y no deja ir el otro lado (si es sí, nos bombardea con las contras y si es no, con lo que nos perdemos); en el señorío del tiempo lineal, si elige algo, nos puede llevar a replantearnos eso por el resto de la vida; en el dominio de los condicionamientos familiares, sociales y religiosos, nunca sabremos si elegimos por nosotros mismos o por las influencias.  En definitiva, no tendremos paz ni seguridad ni conciencia real.

 

Entonces, ¿cómo decidimos?  A través del cuerpo.  Él está conectado a la existencia, al aquí y ahora, a la energía, a la intuición, a los sentimientos, al Ser, a lo que verdaderamente importa.  Dependiendo de cada persona (según sus Centros Definidos, de acuerdo a Diseño Humano), habrá uno que será el principal y al que deberemos recurrir y obedecer.  De lo contrario, al no ir a favor de nosotros mismos, cosecharemos resistencias del medio y lucharemos en vano.

 

Nos cuesta muchísimo esta perspectiva.  Acostumbramos “pensar” todo, pretendiendo que así lo solucionaremos, pero solo conseguimos tejer telarañas infinitas en nuestra mente hasta envolvernos en mil posibilidades que nos atan y confunden.  No sabemos hacer silencio y escucharnos, tan ensordecidos de ruidos internos y externos estamos.  Además, creemos que es egoísta elegir desde nosotros, cuando es al revés: si estamos en paz y siguiendo nuestra energía, ella se aliará con la de los demás y la del entorno y buscará la armonía necesaria.

 

 

¿Cómo creamos en estos nuevos tiempos?  Desde el enfoque.  Dispersarnos en la enorme cantidad de estímulos con que nos hostiga la sociedad solo provoca una disipación de la energía que no contribuye.  ¿Sentimos que ese camino tiene corazón, forma parte de lo que venimos a brindar al mundo, es receptivo y abierto, nos expande y profundiza, nos conecta a Todo Lo Que Es?  Si es así, todo nuestro ser se alineará para lograrlo.   

 

Una característica básica de las decisiones actuales es la alegría.  ¿Nos trae alegría y serenidad, aunque tengamos miedo e inseguridad?  Debemos lidiar con el ego y sus heridas mientras dejamos que el Ser nos guíe y proteja.  Estamos en una transición y ellas no son fáciles.  Atravesamos períodos de gran cansancio, tristeza e indiferencia, de insensible vacuidad en el pasaje de una dirección a otra, pero son necesarios para soltar apegos y paradigmas.

 

Subí a Facebook el Informe de febrero de Lena Stevens y me pareció muy importante una serie de preguntas que plantea, que nos sirven para decidir en todo momento.  Te las comparto:

 

  • ¿Cuál es mi prioridad hoy? ¿Por qué es una prioridad?
  • ¿Me hace sentir feliz o satisfecho? ¿Es un paso importante o me acerca a un objetivo auténtico?
  • ¿Qué puede esperar a mañana?
  • ¿Qué puedo delegar?
  • ¿Cuándo me distraigo?
  • ¿Cómo me estoy cuidando hoy?
  • ¿Qué es innecesario?
  • ¿Dónde me presionan? ¿Es realmente responsabilidad mía? ¿De dónde viene la presión? ¿De mi interior o del exterior?
  • ¿Qué estoy evitando y por qué?
  • ¿De qué tengo miedo?
  • ¿Qué necesito dejar atrás que sea una distracción o que ya no me sirva?
  • ¿Me siento equilibrado? ¿Qué parte de mí no está siendo alimentada?
  • ¿Qué prácticas he hecho hoy que me ayuden en mi equilibrio interior y exterior?
  • ¿En qué he perdido el tiempo?
  • ¿Qué puedo hacer hoy para elevar mi vibración y traer alegría y belleza a mi vida?

 

Anota tus respuestas; estas preguntas te traerán claridad y te ayudarán gestionar mejor lo nuevo, lo que hay que cambiar, lo que ha cambiado, lo que está cambiando, lo que forma parte de tu vida interior y de tu vida exterior”.

 

Comparte:

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

captcha

Sobre Diseño Humano

No te pierdas ninguno.

Suscríbete al boletín semanal

Recibe un email semanal con consejos, reflexiones y recursos, directamente en tu casilla de correo.

Categorías

Sígueme