Lo natural es lo nuevo.

El cuerpo sabe.

Me encanta observar las tendencias.  Generalmente, voy adelantada unos diez años (ahora, que todo está tan rápido, un poco menos).  Supongo que es por mi diseño y por esta capacidad de observación, que también es de mi diseño.

Me atrae lo nuevo y lo raro.  Sin importar si me gusta o si lo entiendo, me fascina descubrir lo que se está gestando, la creatividad inherente, los cambios involucrados.  Últimamente, me encontré sonriendo, irónicamente, ante lo nuevo.  Resulta que es lo viejo.

La alimentación mágica.

Para ser más clara, lo voy a ajustar a un tema, la alimentación.  Habiendo tenido problemas digestivos desde muy joven, me he informado mucho.  No me privé de pasar por ninguna enfermedad, así que tengo un máster a esta altura.

Conozco todos los regímenes, las recomendaciones de los organismos pertinentes, los descubrimientos continuos, los requerimientos generales, las necesidades particulares.  Ha habido tantos dictámenes que abruma.

Algo constante son las dietas o productos que sanan todo.  Primero, listan una gran cantidad de síntomas (algunos tendremos), luego los problemas que ocasionan y después la cura mágica. 

Los seres humanos siempre buscamos la cura mágica, afuera, en cualquier asunto.  Así que, por un período, funciona.  Al tiempo, aparece otra y así seguimos.  Probando eternamente.  Gastando dinero, esfuerzo, ganas, ilusiones, tiempo, etc. Cualquier cosa, en lugar de escuchar al cuerpo y las sincronicidades que aparecen cuando realmente deseamos solucionar algo.

La nutrición natural.

Lo que me llamó la atención recientemente es que los médicos (nada menos) están aconsejando volver a la alimentación natural: lo que nos cocinaban nuestras abuelas, lo que no está envasado, o sea industrializado.

Es una tendencia todavía.  Pero, quizás algunos médicos o nutricionistas, por culpa o por convicción, se están dando cuenta de la gran manipulación de los sectores alimenticios y farmacéuticos, que terminan enfermándonos cada vez, en un círculo vicioso perfecto.

Es difícil, en un mundo tecnologizado, en el que no hay cosa que no esté transformada o impactada, que la mayoría acceda a algo realmente natural, pero ir hacia ello es una buena solución (lo digo por experiencia).

La vida normal.

Esto se repite en otros ámbitos.  Se propone salir del sedentarismo, de las rutinas, del encierro, de las luces artificiales, de estar sentado horas, de la adicción a las redes sociales.  O sea, de la vida moderna…

Se recomienda caminar, hacer cualquier clase de ejercicios, tomar sol, estar en contacto con la tierra, poner una huerta, tener un pasatiempo.  O sea, la vida antigua…

Nos estamos pasando de un extremo al otro, rápida e inconscientemente.  Tanto que los consejos son de antes, y resultan insuficientes, porque la mayoría tiene una vida que los lleva por delante, en las que apenas pueden maniobrar con lo poco que les queda.

La salud original.

Aun así, algo es mejor que nada.  Seguramente, hay cosas que puedes cambiar.  Presta atención, ya que pequeños hábitos hacen milagros.  Aunque nuestra mente esté tratando de sumarse a la Inteligencia Artificial, la verdad es que nuestro cuerpo sigue siendo el de hace miles de años.

Y vives en tu cuerpo, no en tu mente.  COMPRÉNDELO.  Entonces, haz lo que le hace bien, que es lo de siempre.  Está hecho para comida sana, movimiento, tranquilidad, bienestar, naturaleza.  Hazte bien.

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