
Hay mentes fijas que se obsesionan con un tema y no paran de pensarlo durante horas. Muchas veces, ni siquiera profundizan en él, simplemente repiten una y otra vez (hasta con las mismas palabras) lo mismo, con prisa y sin pausa. Es un disco rayado que toca siempre el surco erróneo.
Cuando sucede esto, es necesario encontrar estrategias para sacar a la mente de ese atolladero. Una es imaginar que es un hueso que se roe constantemente; no hay mucho alimento ahí, porque además el hueso no se termina nunca, se renueva a sí mismo sin dar nada. Se puede dejar ese hueso y poner la atención en otro que sí sea nutritivo y nuevo, que utilice esa capacidad de profundización para crear algo distinto. Otra forma es sacar la púa del disco y colocarla en otra canción. Aquí se utiliza la fijeza de la mente para un mejor uso en lugar de permitirle perderse en cosas negativas o dañinas.
Sea como sea, una mente así precisa descanso y silencio (haciéndola callar y llevándola a otros temas). No puede dejar de pensar pero puede hacerlo en un contexto tranquilo, o con música suave, o en la Naturaleza, o a solas. Debemos encontrar las maneras de lidiar con nuestro diseño de una forma positiva y que nos sirva.




