Los nuevos requisitos para crear (¡son buenos!)

¿Cómo logramos crear ahora, por qué deseamos responsabilizarnos, cómo reeducar la mente para lograrlo?

 

Estamos en nuevos tiempos, pero seguimos haciendo lo mismo de siempre; no es extraño entonces que no funcione, ya que debemos aprender otras formas.  En términos generales, venimos obrando a fuerza de exigencias, luchas, esfuerzos, negaciones, modelos previos, esperando que tanto trabajo tenga su premio algún día, cuando seremos felices y prósperos (el tesoro al final del arco iris, que no es tan colorido a la postre).

 

Uno de los problemas más grandes es la mente.  Llena de basura de toda clase (miedos, dudas, desvalorización, legados familiares y sociales, traumas, etc.), no para nunca de construir telarañas: “y si pasa esto, y si no me quieren, y si no funciona, y si fuera otra cosa, y si…”.  Presa de la dualidad (esto es bueno, esto es malo) y del tiempo lineal (casi siempre en el pasado o en el futuro), nos termina confundiendo, atemorizando, avergonzando, deteniéndonos.   Aprender a reeducar la mente, percibiéndola solo como un testigo reflexivo y objetivo, que no toma decisiones, es fundamental.  Debemos frenarla y enseñarle cómo queremos que piense: a nuestro favor y no en contra.

 

En esta Nueva Energía, las condiciones para crear algo nuevo son distintas.  Algunas características son:

 

  • Alegría.
  • Creatividad.
  • Enfoque.
  • Disciplina.
  • Paz.
  • Armonía.
  • Espiritualidad práctica.
  • Amor.
  • Afirmación (no luchar contra sino crear para).
  • Integración cuerpo-mente-alma.
  • Amabilidad.
  • Originalidad (lo que sale de nuestro propio diseño).
  • Sencillez.

 

 

No es fácil sostener estas cualidades en estos momentos.   Estamos haciendo muchos duelos ahora: lo que no fue, lo que no pudimos, lo que quisimos y no pasó; personas y situaciones que ya no están o que se irán; aspectos nuestros que están muriendo y que todavía no tienen reemplazos concretos; vacío, tristeza, indefinición, etc.

 

Cuando detenemos la mente y escuchamos al corazón, cuando dejamos surgir nuestra esencia en el silencio, vamos encontrando un nuevo mundo interior que busca alumbrar.  Contiene alegría, sencillez, originalidad, armonía; nos pide creatividad y tener un foco llevado con disciplina; lo construimos con paz, amabilidad, amor, afirmando lo nuestro, sin negar ni luchar con lo otro, a través de la integración de lo que somos (cuerpo, mente y alma) y con una espiritualidad arraigada en lo cotidiano.

 

Debemos centrarnos en nosotros mismos y sostenernos hasta ir logrando paso a paso esta unión interior y exterior.  Cada uno debe fortalecerse en sus  aprendizajes; flaco favor hacemos si descuidamos el propio y le quitamos al otro el suyo al hacerlo por él.  Es tiempo de madurar, evolucionar, responsabilizarnos.  Estas palabras nos cuestan porque, hasta ahora, eran resultado de modelos sociales a los adherimos sin evaluar si los deseábamos para nosotros.

 

¿Por qué deseamos responder?  ¿Cuál es nuestra elección?  ¿Cómo queremos vivir, con quiénes, dónde, de qué trabajaremos, cuánto ganaremos y cuántas horas le dedicaremos, cómo conectaremos con nuestra esencia y creatividad, para qué estamos aquí?  Algunas preguntas interesantes para plantearnos…  Aquí estoy para acompañarte.

 

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2 respuestas

  1. te felicito porque es vital tu enfoque amiga y compañera de camino en realidad tenemos lo que hemos sembrado desde el amor muchos de nosotros y desde su mente tantos otros…pero unos y otros caminamos a la par aunque vayamos definiendo unos y otros el sendero propio .gracias por tu precioso enfoque.

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