Idealizaciones que nos alejan de nosotros y nuestra contribución.

 

Si unos extraterrestres pudieran recibir señales de televisión de nuestro planeta y solo tuvieran acceso a E Entertainment, concluirían que los humanos somos blancos, altos, delgados, hermosos, felices, millonarios, vestidos impecablemente, y que nos encanta bailar en lugares de moda, alcoholizados y drogados hasta desmayarnos, siempre riendo histéricamente.

 

¿No es este el modelo social del capitalismo?  Entonces, ¿por qué cada vez más esos protagonistas del sueño americano se confiesan enfermos física y mentalmente, adictos a cualquier sustancia para superar la terrible exigencia de ser de esa forma, mientras se sienten vacíos y exhaustos?  Antes, un famoso era actor o escritor o algo específico; ahora, son multifacéticos: actúan, cantan, bailan, escriben, pintan, producen, dirigen y hasta hacen sushi.

 

 

Seamos conscientes o no de esto, todos tenemos en algún rincón de la mente la chifladura aspiracional de algo de ese orden, porque nos lo refriegan constantemente en publicidades, películas, series, etc.  Nuestra vida parece tan chata y ordinaria al lado de tan grande despliegue de posibilidades, que nos frustramos y terminamos depreciando nuestra contribución.

 

¿Cuál es el modelo que sostenemos?  ¿Cuáles son los valores que lo sustentan?  ¿Somos coherentes con ello en nuestra vida cotidiana?  ¿Nos aceptamos y amamos así como somos, valorizando nuestra vida?  Preguntas que me hago todo el tiempo y trato de concretarlas.

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