Después de tantos años de ser terapeuta, observo que un anhelo común de la mayoría es haber tenido una familia perfecta como la de los Ingalls. Lamentablemente, ella es solo una fantasía de la televisión, ya que no existe la perfección en este plano y nuestros padres disparan nuestros aprendizajes, por lo que siempre algo nos faltará, algo será difícil, algo perderemos, algo nos movilizará para buscar su resolución.
Para muchos no será tan duro y tendrán una vida “normal”, mientras que para otros será como estar en la familia Corleone, con un líder perverso y relaciones tóxicas. Para ellos, salir de la tribu será el primer paso hacia su sanación, mientras que elaborar los traumas será la auténtica oportunidad de ser ellos mismos, sin las inducciones perjudiciales que aprehendieron.
Sea como sea, cuesta mucho comprender la forma en que somos influenciados por las dinámicas familiares… y todavía más soltarlas. Encarnamos en linajes que nos permiten trabajar tanto los aprendizajes personales como los de todos. Un problema de abandono o de violencia puede pasarse de generación en generación hasta que alguien finalmente lo corta y habilita a la nueva a vincularse de formas más sanas.
Es posible traer diseños disruptivos y valiosos pero el condicionamiento puede ser tan fuerte que terminen perdiéndose en un mar de dudas y desvalorizaciones. Por eso, es tan importante conocerse, escucharse, hacer caso de las intuiciones, los mensajes del corazón y la guía de las tripas en lugar de caer bajo el influjo de los modelos mentales y emocionales del entorno.

Muchas personas se sienten culpables de alejarse de sus familias o de no sentir cariño por ellas. El “modelo Ingalls” hace estragos, porque no solo se desea haberlo tenido sino que se sigue ansiando que algún día se haga realidad y esa espera desespera. Aunque siempre es posible alguna transformación extrema, vivir con esa expectativa es perjudicial porque no permite la elaboración de las heridas y la construcción de algo nuevo y mejor.
Obviamente, no respaldo la destrucción familiar ni la demonización de los padres. Es al revés: solo cuando comprendemos la lección que debemos aprender de ellos y los aceptamos así como fueron (o son), podemos liberarnos y plasmar una relación sana con nosotros mismos y los demás. Y esta actitud es más frecuente entre quienes sufrieron mucho que entre los que solamente tuvieron algunos problemas, porque los primeros tienden a desear terminar con su dolor extremo y ser libres.
En estos tiempos, en que nos vamos alejando de las familias del karma para acercarnos a las del alma, muchos notan que ya no están tan próximos a sus orígenes o que no sienten lo que “deberían”. Generalmente, encarnamos con las mismas personas vida tras vida y vamos cambiando de roles hasta que trascendemos los aprendizajes y accedemos a mayores niveles de responsabilidad creativa. En eso estamos…
Quizás, sientas que ya no conectas del todo con tu familia (o con miembros de ella) y que estás buscando/encontrando personas afines con tu actual vibración. Todo se irá adecuando paso a paso, no te exijas ni te culpes ni te escondas ni te resistas. Habrá gente que se irá o que no será tan próxima o que regresará o que vendrá. Son los movimientos de la Nueva Energía. Respira y déjate fluir. Cada uno hace lo que puede y lo que es su diseño. Es para el mayor bien de todos.





2 respuestas
Laura, qué interesante, me llega mucho este artículo, por distintos motivos. Me gustaría trabajar este tema. No se cómo, si es a través de un curso, o con alguna entrevista, la verdad no lo se. Si podrías orientarme, te agradecería mucho.
Hola, Adriana! Con un diseño tan abierto como el tuyo, es importante comprender tus condicionamientos y cómo apreciar tu propios recursos. Te estoy respondiendo a tu mail. Te mando un gran abrazo.