No ayudas sintiendo dolor ni enviado luz: sé Luz.

No existe nada que no tenga resultados, efectos, secuelas, tanto mentales y físicas, materiales, como energéticas.  ¿Qué deseas difundir, expandir, propagar?  Es tu decisión.

 

Cuando era adolescente, comprendí que no podía (y no quería) contarle todo a mi madre.  No solo porque yo era rebelde y aventurera, sino porque ella se preocupaba tanto que me abrumaba con su desvelo.  Esto se hizo más evidente cuando comencé a perder trabajos (un eufemismo por “echar”) y decidí no decirle hasta que conseguía uno nuevo.  Prefería pasar por eso sola a soportar sus inquietudes.

 

Creemos que hacemos un bien al otro al preocuparnos y estarle encima pero, en realidad, lo cargamos con nuestras emociones y ansiedades.  Este intercambio de energías no es algo que tengamos consciente; más bien asumimos que lo que pensamos y sentimos queda en nuestra burbuja, pero no es cierto sino que pasa a los demás… y al Colectivo.

 

Nunca es más fuerte que cuando estamos pasando por una crisis o un momento caótico.  Si alguien empareja (o amplía) nuestra emocionalidad y aumenta nuestros pensamientos negativos, ¿nos contribuirá?  Evidentemente, no.  El otro trae su propio bagaje y lo suma al nuestro, así que solo se consigue que dos personas la pasen  mal.  En realidad, hay un contagio de victimizaciones que se juntan.

 

¿Imaginas lo que sucede cuando son miles los que hacen esto?  Bueno, no necesitas hacerlo: lo estás viviendo, solo que no te das cuenta.  Lo que existe es una contaminación de vibraciones.  Te levantas a la mañana y abres el diario o Facebook o prendes el televisor y una catarata de malas noticias te invade.  Tu vibración baja automáticamente y comienzas a compartir eso con los otros y, peor, a atraer cosas parecidas.

 

 

Entonces, ¿ayuda que sientas pena, horror, odio, resentimiento, o cualquier otra emoción nociva ante la “maldad” del mundo?  Solo añades más a lo que ya hay.  Tu aporte es crucial.  Pensarás que es nada más un granito de arena pero no, porque si ahora colaboras con pensamientos, emociones, sugerencias, imágenes, soluciones que cuiden, que integren, que sean compasivas y luminosas, la red que sostendrás es infinitamente mejor.

 

Lo más importantes es lo que provocará.  Tardamos mucho tiempo en comprender que todo tiene consecuencias, que a una acción siempre le sigue una reacción (y algunos no lo aprenden nunca).  En verdad, no existe nada que no tenga resultados, efectos, secuelas, tanto mentales y físicas, materiales, como energéticas.  ¿Qué deseas difundir, expandir, propagar?  Es tu decisión.

 

¿Envías Luz?  No, sé Luz.  Aunque nos duela, muchas situaciones que atraviesan personas queridas o países o comunidades deben suceder para poder limpiar (ideas, heridas, circunstancias, karmas, etc.) y generar nuevas opciones más conscientes, plenas y amorosas.  No ayudamos sintiendo dolor o rabia ni  “salvándolos” ni deseando que sea diferente.

 

Sé un punto de Luz en tu corazón; aprende a ser pacífico (o por lo menos neutral); a aceptar que no sabes cómo el Universo encuentra su equilibrio; a enfocarte en la armonía; a centrarte respirando y serenando el cuerpo; a expandir la Llama Violeta de Transmutación o Luz Dorada o lo que sea… desde tu Ser.  Es lo más difícil pero lo único que verdaderamente contribuye y crea un nuevo mundo.  Te acompaño.

Comparte:

2 respuestas

  1. Gracias por este escrito es verdad q no podemos cambiar loq sucede a otros ni a nosostros mismos despues q ha pasado el hecho solo aceptar el exceso de preocupacion solo nos trae mas problemas Te agradezco

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

captcha

Sobre Diseño Humano

No te pierdas ninguno.

Suscríbete al boletín semanal

Recibe un email semanal con consejos, reflexiones y recursos, directamente en tu casilla de correo.

Categorías

Sígueme