
Muchas personas se quejan de que gente de su pasado vuelve una y otra vez para “molestarlos”. En general, se trata de oportunidades que quieren dejar abiertas para sentirse reclamados o queridos o importantes o necesitados.
Cuando verdaderamente deseamos finalizar con una experiencia (sea personas o situaciones), debemos cerrar conscientemente con ella, debido a que ya aprendimos lo que precisamos. Muchas veces, la razón por la que continuamos es porque no comprendimos o no realizamos el aprendizaje. Entonces, vuelve para que lo concretemos. Una vez hecho, terminó.
El depender de otros para tener autoestima o una falsa sensación de seguridad es, quizás, el motivo por el que se sigue atado a ciertas personas, aunque el vínculo sea tóxico. En la medida que se trabaje esos temas, no será forzoso recurrir a los demás para que nos lo recuerden.




