¿Por qué te sacrificas y no te valoras? Está en tu diseño.

La mayoría está trabajando por dos pesos, como esclavos, sacrificándose, esperando la valoración que nunca llegará, porque no depende del afuera sino del interior.

 

“Estamos aquí para vivir la belleza de lo que somos. Entiende que no hay amor hasta que no te amas a ti mismo. Y es solo cuando te amas a ti mismo que realmente puedes comenzar a amar al otro. Los seres humanos están encerrados en un profundo dependencia en la que el otro se encarga de darles su valor, esos dos tercios de la humanidad que necesitan que alguien les diga “te amo” para sentirse dignos”.  Estas palabras son del creador de Diseño Humano y están referidas a un Centro (un chacra), el del Ego.  Está Sin Definir (es un aprendizaje) en el 65% de la humanidad.  Entre esto y la frustración como tema de vida del 70% que son Generadores, tenemos un planeta miserable. 

 

No es una exageración.  Es solo observar.  Estamos tan condicionados por los demás y los cuentos que nos inculcan la sociedad y la religión, que nos perdemos del potencial maravilloso que portamos.  Me pasa mucho en el análisis de las Cartas con consultantes: enseguida miran lo que NO tienen, se victimizan de entrada, y no reconocen los dones y cualidades que están disponibles. 

 

En el Centro del Ego, esto se maximiza.  Es verdaderamente el lugar del No-Ser, en donde desperdiciamos nuestra energía, sabiduría y disfrute por perseguir logros inalcanzables, por tratar de demostrar que valemos.  Representa la encarnación, la familia, la tribu, cómo prosperamos en la realidad material.  También es el centro de la fuerza de voluntad, el apoyo tribal y la competencia, lo que lo convierte en la fuerza condicionante más poderosa con la que tenemos que lidiar. Al ser tan poco Definido, hace que los problemas de autoestima, fuerza de voluntad y lealtad sean la mayor fuente de confusión mental para la toma de decisiones.

 

¿Qué significa esto?  Supón que tienes dos caminos posibles: uno te lleva a lo que deseas, utilizando tus virtudes, con ciertos aprendizajes, pero suavemente; el otro también, pero teniendo que esforzarte, debiendo demostrarle a los demás que vales, que puedes, que eres meritorio.  Si tienes el Ego Sin Definir, ¿sabes cuál tomarás?  Obviamente, el segundo.   Como no te valoras, como crees que debes ser digno de esa valoración a través de dejar pedazos de ti (cuanto más sufres, más digno; cuanto más complaces a los otros, más valioso), te complicarás la vida al máximo, porque así demostrarás que  estás dispuesto a sacrificarte para ganar autoestima y merecer el reconocimiento de otros.

 

 

¡¿Te das cuenta lo absurdo de esta premisa?!  Sin embargo, es moneda corriente, es algo que todos hacemos, es el camino del No-Ser: en lugar de ser y hacer lo que vinimos a manifestar, elegimos inconscientemente aquello que nos daña y menoscaba.  Hay una vuelta de tuerca aquí: al ser un Centro que se motoriza, que acciona a través de la fuerza de voluntad, nos forzamos a cumplir promesas que nunca lograremos por ese medio.

 

¿Cómo?  Te dices (y le expresas a los demás): “Voy a poner voluntad y voy a bajar diez kilos/estudiar cuatro materias/cambiar esta actitud”.  Tratas y te dura una semana, un mes, vas y vienes, te castigas, luchas, te rindes.  “Soy una porquería, con razón nadie me quiere, me valora”.  ¿No es algo común en ti?  ¡Por supuesto!  ¡Lo es en el 65% de la humanidad!  No es la manera.  No hay fuerza de voluntad (o no la hay constante), así que tiene que haber motivación y perseverancia.

 

No tengo el Centro del Ego Definido.  Ha sido un largo camino.  Uno de los más difíciles es cómo prosperar, entender el significado del dinero, cómo ganarlo, cómo valorarse en la labor, cuánto cobrar, cuándo trabajar y cuándo descansar.  No es difícil de entender porqué el mundo está como está con tantos en este aprendizaje: la mayoría trabajando por dos pesos, como esclavos, sacrificándose, esperando la valoración que nunca llegará, porque no depende del afuera sino del interior.

 

Es el compromiso: en la medida en que cada uno haga su parte, lograremos que más vean la belleza de su Ser en lugar de caer en el pobre modelo disfrazado de idealización narcisista que nos venden.  Conoce tu diseño, sigue sus estrategias, decide de acuerdo a él, sé tú mismo, valórate, nadie hará esta labor por ti.  Te acompaño.

 

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