
Como vivimos en la memoria, tendemos a ver nuestra existencia como algo sólido, estable, en tiempo lineal (pasado, presente, futuro). Nuestros recuerdos nos dan la ilusión de que hay una sucesión de hechos que solidifican un Ego consistente.
¿Es cierto eso? La realidad es que nuestro cuerpo (que parece tan concreto) cambia sus células constantemente, así que no somos los mismos de hace unos años. Lo que vivimos se disolvió en la nada y el futuro es inexistente. Lo sucedido es como dibujos en la arena. ¿A qué nos aferramos tanto? A la memoria.




