
El cuerpo y el cerebro son uno, a pesar de que separamos el físico de lo mental. El cuerpo es extremadamente eficiente y organizado en su funcionamiento y el cerebro controla ese constante equilibrio (homeostasis) ineludible para la vida. Por ello, la mente está basada en esa necesaria economía de funcionamiento, a fin de no gastar energía de más en los procesos. Hay una reactividad propia cuerpo-mente, tendiente a administrar y ahorrar.
El problema surge cuando la mente superior se sigue rigiendo por este mecanismo y es reactiva para todo. Entonces, vuelve a repetir lo mismo que pudo en la niñez hasta la muerte, siguiendo patrones limitantes, carentes, temerosos, humillantes, desempoderados, o lo que sea que haya asimilado.
Si no comprendemos esto y no nos tomamos el tiempo para revisar estos modelos y cambiarlos, para aprender a vivir en el aquí y ahora, para estar verdaderamente conectados a la Vida, eligiendo en cada momento con conciencia (el elemento humano-divino), continuaremos siendo repetidores compulsivos de las reacciones de la infancia. Eres mucho más que eso: date la oportunidad de conocer tus cualidades y potenciales.




