
Charlando con una paciente acerca de los cambios laborales que se avecinan y su noción (aprendida) de que trabajar es “ganar el pan con el sudor de la frente”, ya sea real o metafóricamente, le conté mi idea acerca de esto.
Siendo alguien con poca energía, siempre busqué trabajar en cosas que me permitieran ganar bien con poco esfuerzo (el lema de una Proyectora). Cuando finalmente encontré MI rol en la vida (guiar y mediar) a través de ser terapeuta, me fue claro que eso es algo que simplemente fluye de mí. Obviamente que estudié y que llevé cada teoría a la práctica en mí misma, pero lo que me propuse fue ser yo misma, asesorando desde mi experiencia (Perfil 3/5).
En medio de esa decisión, apareció una canalización de Adamus exponiendo el concepto del título: “tu trabajo es una extensión de ti mismo, es tu SER EN ACCIÓN. Desde aquí, partes de tus dones, de tus recursos, de tu potencial, lo que te asegura que ya cuentas con un material precioso: tú mismo. Si te comparas con otros, si tomas recetas prestadas, fallarás porque no estás siendo fiel a tu esencia, la cual trae todo lo que necesitas para este camino en esta vida” (escribí esto en un Boletín hace mucho).
En un día como hoy, sería bueno plantearse qué somos y qué podemos hacer desde esta óptica. Y no se trata de grandes cosas para “salvar al mundo” (concepto perimido e inútil), sino de las pequeñas que te permitan ser tú mismo y dar lo tuyo, recibiendo la abundancia que necesitas (no la que desea tu ego).




