
De acuerdo a Diseño Humano, tendemos a vivir en el NO SER, en los Centros Sin Definición, en lo que vinimos a aprender. Son los espacios desde donde nos nutrimos, donde incorporamos información del mundo que nos rodea y son nuestra oportunidad de sabiduría, al cotejar las diferentes formas y hallar nuestra propia síntesis.
Como esta información no es nuestra, la experienciamos de muchas maneras y de forma inconstante, inconsistente y, a medida que crecemos, ella queda grabada y comenzamos a creer que eso es lo que somos (sobre todo, en lo que respecta a nuestros padres: hasta los ocho años, hemos sido profundamente condicionados por sus Centros Definidos hasta el punto de casi borrar nuestro propia definición).
En lugar de pararnos en lo que traemos Definido, que son nuestras fortalezas, anhelamos lo que no tenemos. Esto es muy claro en las personas que tienen Centros mentales Sin Definir: no paran de juntar información, de querer parecer inteligentes, con miedo a que los enganchen en una debilidad, sin filtrar la influencia negativa o destructiva de los que los rodean.
Saber cómo venimos “cableados” facilita nuestros aprendizajes y nos permite brindar lo nuestro a los demás, confiados en nuestras decisiones y el fluir de la vida.




