
Desarmando el ego, vibrando el Ser (aunque sea aterrador).
Debemos encontrar qué nos hace vibrar con el Amor, porque esa es la sintonía primaria, qué nos aleja y qué nos acerca.

Debemos encontrar qué nos hace vibrar con el Amor, porque esa es la sintonía primaria, qué nos aleja y qué nos acerca.

Es el karma de los Generadores: desperdiciar su energía en actividades que no valen demasiado, mientras que no hacen lo que verdaderamente quieren y están diseñados para lograr.

La enfermedad,l en lugar de ser el final de un desarrollo de “salud”, es el inicio de un proceso de sanación de una enfermedad que se arrastraba y de la que no se tomaba conciencia.

La mente tiene su poder, es innegable, pero es totalmente desperdiciado por la forma en la que pensamos. Cuando aprendemos a ponerla en su lugar, a ser un instrumento al servicio del Ser, a manejarla para nuestro beneficio, todo se transforma.

Salir del condicionamiento del sistema es duro, largo y difícil. No sucede de un día para otro. Es como el enamoramiento.

En la inmediatez en la que vivimos, esto nos parece insoportable o que no aplica para nosotros (podemos hacerlo más rápido y mejor). Lamento informarte que no puedes contra el cuerpo.

Aunque cuesta, pongamos el corazón en cuáles queremos materializar. En medio de ánimos cambiantes, focalicemos lo mejor de nosotros y tratemos de actuarlo. Pidamos ayuda a los Seres de Luz y confiemos en que somos divinamente guiados y protegidos. Te acompaño.

Nuestro Niño Interno todavía guarda emociones que constriñen el cuerpo ante algo aunque sea mínimamente parecido a lo que sufrió (y sigue sufriendo, porque nada prescribe para él, a menos que le mostremos otras perspectivas). Y de eso se trata: tomar ese rol de Adulto que ha vivido y aprendido y descubrirle un nuevo camino, con diferentes emociones y posibilidades.

Este es un contrato de almas, no de egos. Inconscientemente, nuestros padres cumplen su papel, hasta que logremos superar nuestros aprendizajes. Generalmente, cuando eso sucede, la relación mejora porque el compromiso finalizó.

Una forma de soportar esta angustia es sentirnos especiales. Muy adentro nuestro, nos convertimos en héroes, magas, artistas, famosos, aliens (lo que cada uno más le resuene), seres extraños, con destinos extraordinarios.
