
Estamos transitando una profunda revisión de nuestras relaciones: con los demás, con nuestro trabajo, con nosotros mismos, con todo. Es muy doloroso a veces, porque nos están cayendo vendas que nos empeñábamos en sostener para no desilusionarnos, para victimizarnos, para no hacernos responsables, para echar culpas afuera, para creer en lo imposible, etc.
Una de las cosas que más nos perturba es cómo hemos dejado de ser nosotros mismos para satisfacer a otros, para obtener su cariño o reconocimiento, para seguir modelos impuestos, para quejarnos sin actuar, para no enfrentar los miedos.
En la medida que liberemos lo viejo, nos afirmemos en las nuevas percepciones que surgen, perseveremos en sostener nuestra autenticidad y confiemos en que es para el bien de todos, encontraremos la fuerza, la luz y el amor para continuar. Nos lo debemos y se lo debemos a los demás. Todos Somos Uno.




