Este es el primer Boletín del 2022. Y se me ocurrió que sea una declaración de lo que deseo transmitir en este año: el fin del condicionamiento cultural y religioso ligado al sufrimiento, el esfuerzo, la culpa, las normas restrictivas, la dualidad, la “espiritualidad” declamada y no vivida… y otros temitas que me conmueven y que impregnan toda nuestra vida, de cualquier forma posible, haciéndola dolorosa y subyugada a conceptos externos que ya perdieron vigencia y sentido.
Hace tiempo, vengo deslizando nociones de Diseño Humano y voy a explicar la razón: desde que lo conocí, me sentí muy identificada con ese sistema porque expresa lo que siempre pensé y lo hace de una forma práctica, algo que me parece fundamental. A la mente le encanta llenarse de información y nos dejamos llevar por su avidez, pero luego no la pasamos a la realidad; queda en una búsqueda frenética y en una acumulación que nos hace creer que todo es muy complicado y que no podemos con tanto.
También acumulamos experiencias, siempre repetitivas y ligadas a la infancia, que no procesamos o que, por el contrario, sobreanalizamos. No contentos con las explicaciones de los martirios de la vida actual, nos vamos a explorar los de vidas pasadas, los generacionales, los culturales, los de género…. y así seguimos interminablemente, rizando el círculo vicioso, pero sin salir de él nunca.
Sigamos sufriendo… Es la mejor de las manipulaciones. Vivimos en una Matrix material y espiritual que la usa constantemente, aun cuando lo oculta y lo disfraza de placer momentáneo como en la actualidad. Todos podemos ser felices siempre… mientras consumamos y creamos las banalidades que nos venden. En el fondo, somos esclavos que no tienen interés en despertar, porque es muy difícil y somos débiles.

Según Diseño Humano, existimos en un Programa, en lo homogeneizado, en lo genético. Nuestros genes están delineados para buscar lo diferente, ya que de esta forma encuentran diversidad y fortaleza. Así, dormidos, vivimos en el No-Ser, alimentando intensamente la ilusión de que podremos llegar a ser algo distinto, aquello no somos. Nuestras relaciones también se dan entonces a través de lo diferente, y funcionan por medio de la lucha, el poder, el deseo de que logremos cambiar al otro (y a nosotros)… perdiéndonos todos en esta insensatez.
El propósito de este Programa es que los genes se recombinen en un gran número de posibilidades hasta alcanzar una mutación trascendente. Se supone que estamos alcanzando ese momento. Coincide con el fin de lo Tribal, de siglos en que hemos sido apoyados a través de grandes instituciones para crecer y multiplicarnos. Comienza una era de Individualidad, entendida como el Ser viviendo su creatividad única, aliándose a otros de formas que ni podemos imaginar, quizás ni siquiera humanas como las conocemos.
En este momento, estamos trabajando temas emocionales, ligados a la victimización, al vacío, la abundancia, la trascendencia, la evolución desde la reactividad hacia la Conciencia. Ella es la clave del proceso. Solo estando despiertos es posible dejar de caer en los condicionamientos que nos aprisionan en una matrix carente, sufriente, inconsciente. Cuando lo hacemos, reconocemos la maravilla de nuestro Ser, somos auténticos, nos reunimos con iguales, evolucionamos por medio de la comodidad, la abundancia, la sencillez, la paz, el amor (que finalmente traemos a este plano).
¿Hasta cuándo vamos a seguir “trabajando” nuestros dolores de infancia, nuestros karmas inconclusos, nuestras generaciones sacrificadas? ¿Cuántas más capas de dolor son necesarias hasta decir ¡Basta!? ¡Despertemos! Todo es una enorme ilusión, que elegimos mantener, aunque ya no tiene sustento. En lugar de sostenernos en el sufrimiento, tomemos conciencia de que podemos dejarlo atrás y enraizarnos en nuestro potencial, en nuestra Alma, en la Luz que brilla disponible. Sin importar el sistema de creencias (elige el tuyo), conecta con Ella. Seamos los pioneros. Te acompaño.




