
Parece que el nuevo mundo se está formando con las formas del viejo mundo: destrato, exclusivismo, desprecio, etc. Observo un nivel de agresión, rayano en la humillación, de los que no están de acuerdo con la versión “oficial” de la pandemia hacia los que no piensan como ellos. Los que no están “despiertos” o se creen lo “establecido” son unos idiotas, que se tragan cualquier mentira, mientras que ellos son los iluminados que tienen la verdad. Lo interesante es que también se creen cualquier cosa, mientras tenga un tufillo a rebeldía o revolución, aunque sea una tontería. Flaco favor le hacen a su causa, ya que la desprestigian con información falsa.
Muchos se dicen espirituales (como si todos no tuviéramos un espíritu), pero no actúan como tales, porque están muy lejos de la compasión necesaria para serlo. Además, creyendo que un chip o una vacuna o una tecnología nos van a convertir en robotitos, ¿dónde queda la evolución espiritual de muchas encarnaciones? Al parecer, no confían en el alma y su poder, ya que cualquier cosa la va a socavar.
Si se supone que estamos ante las puertas de un nuevo ciclo en el cual el Amor finalmente reinará, ¿cómo lo vamos a lograr comenzando con odio y lucha, los signos del actual? No confiamos en el amor. Es normal, porque no lo conocemos, no hemos sido criados en él. En cierta forma, somos pioneros en comprender y practicar el amor verdadero, no ese sustituto a la necesidad de amor que es normal ahora.
Es realmente difícil mantener un centro amable y luminoso en medio del caos y sostenerlo durante mucho tiempo, sobre todo si estamos en espacios muy complicados. Es más simple en medio de la naturaleza o en un lugar pequeño, pero, en una gran ciudad, las energías son extremas y densas. La perseverancia, la paciencia y la aceptación (con nosotros mismos) son fundamentales para poder extenderlos a los demás.
Sea como sea, todos atravesamos un período de ira al darnos cuenta de las condiciones en las que hemos existido y lo usamos como combustible para el cambio. Esa es la forma, ya que el enojo es una emoción que sirve para poner límites, pero no debe persistir después de un tiempo. El trabajo interior de reeducación del ego, la conexión al Ser, la confianza en el amor y la Luz, despertará a más personas que el odio y la agresión. ¿Lo probamos?




