
Cuando se habla de espiritualidad (en la Nueva Era), se suele vincularla con meditaciones, rituales, mantras, técnicas, etc. Lo que observo es que muchos hacen estas cosas pero siguen sin conectarse con su Ser o adquieren un ego espiritualizado o siguen viviendo igual que siempre, con esos recreos “luminosos”.
Jamás fui ritualista, así que nunca pude sostener nada de eso. Siendo alguien con poca energía y bastante perezosa, le he rehuido a todo lo complicado, buscando la simplicidad en cualquier caso. Por eso, me di cuenta de que ya tenemos lo que necesitamos en el cuerpo (respiración, vivir en el presente, intuición, conexión con la energía, el alma, etc.).
Algo más que me llamó la atención a lo largo del tiempo es cómo todo se aceleró; ya no necesitamos esos largos e intrincados ritos, sanaciones, dramas, duelos, cambios, etc. La mente quiere complicar y justificarse, alargar y sufrir, seguir buscando culpables y no responsabilizarse. El alma ahora busca aprendizaje y cerrar, simple y rápido.
Si te sirve mi experiencia, todo lo que necesitas está a tu alrededor: en tus relaciones, en tu trabajo, en lo que se te presenta cada día, esos son los vehículos que ella usa para que evoluciones. No lo harás leyendo o meditando fuera del cuerpo o haciendo algo “espiritual”: vive en el aquí y ahora, totalmente consciente de tus pensamientos, emociones y acciones, encontrando tu esencia, descondicionándote de lo adquirido. Tu punto de poder es ese, no está en el pasado ni en el futuro, ni en los demás (por más divinos que sean), porque, cuando eres Tú Mismo, eres con Todo Lo Que Es.




