


El cuerpo muestra cómo nos sentimos y también nos muestra a los demás. La forma en que nos paramos, caminamos, nos expresamos dice más de nosotros que cualquier discurso, por más espléndido que sea.

Los demás “leen” nuestra actitud y actúan en consecuencia. Saben a quién acudir y a quién no, a quién usar y a quién no, a quién imponerse y a quién no. Es más, leemos auras sin darnos cuenta e intercambiamos energías, más allá de la percepción de nuestra mente.

Fíjate en las posturas de las fotos y seguramente podrás darte cuenta de que significan, y podrás identificar personas que son así. No es suficiente un trabajo mental, sino que es necesario uno corporal, porque las ideas están en un terreno inasible: se trata de INCORPORAR.




