
¡Lo quiero ya! La ilusión rápida que no te deja ser y actuar desde tu Esencia
La Energía entrante (potente y luminosa) tiene un ritmo lento, suave, paciente, contemplativo. Solo podemos contactar con ella si nos damos el espacio, si frenamos la marcha forzada. Aunque nos cueste desacelerar y todavía sigamos corriendo, podemos observar desde la conciencia lo que sentimos y lo que ocurre. Es crucial aprender a detener las dudas, planes y ansiedades de la mente, guiándola hacia lo que nos sirve. El cuerpo mismo, preso de las prisas y los nerviosismos aprendidos, debe encontrar su ritmo propio.









