Cuando era joven, pensaba que tenía suerte, porque me sucedían cosas raras y geniales. A la vez, nunca jugaba juegos de azar, porque creía que no tenía suerte. Entendí esta paradoja mucho después.

¿Qué es azar y qué es suerte?
Confundimos estos términos. Azar es lo que sucede. Es impredecible y no tienes control sobre ello, es neutro. Suerte es cómo te afecta personalmente ese azar. Ejemplo: planificaste ir un fin de semana a la costa. Si hubo sol, tuviste buena suerte; si llovió, fue mala.
El gran tema es si podemos cambiar esa posibilidad. Yo digo que tengo suerte con mis salidas, porque siempre hace un clima maravilloso. Aun cuando parece que el pronóstico está en contra, se pone lindo. Y, si raramente no es así, es disfrutable igualmente.
¿Tengo la habilidad insólita de manejar el tiempo? No, pero fui adquiriendo otra mejor, la de manejar la suerte. Podrás decir que es imposible, pero hay una alternativa, que tiene una posibilidad humana y otra divina. ¿Me sigues?

¿Cómo prepararnos para la buena suerte?
Las cosas pasan (“Shit happens”, según los ingleses). El primer paso es aceptar que cualquier cosa puede suceder. ¿Cómo estar en las que nos sean beneficiosas?
Exponernos en contextos que nos ayuden funciona. Si deseamos algo, tenemos que mostrarnos y mostrar lo que hacemos. Si nos quedamos encerrados o no tenemos una vitrina nadie lo sabrá. Elegir con quiénes, dónde o cómo importa.
Ser inteligentes y eficientes es básico. Veo muchos “emprendedores” salir sin ningún propósito real, plan, concepto claro u opciones, que terminan estrellándose contra la realidad, porque creen que solo con trabajar duro es suficiente. No lo es (y menos ahora).
La adaptación es fundamental. Como te habrás dado cuenta, los tiempos son cambiantes y rápidos. Aferrarte a una idea o camino que ya no marcha es fatal; también quedarte con personas que te menoscaban, frenan o no quieren evolucionar.
No hay una senda única, fija y corta. Comienzas con lo que puedes y vas andando, una cosa te va llevando a la otra, un error (muchos) a un acierto, un contacto a otro. A veces, es mucho más breve de lo que pensabas y a veces es largo, pero se trata de decisión y perseverancia.

¿Cómo conectar con la Suerte?
Aquí entra el factor divino. Si crees que no tienes ningún manejo sobre la vida, serás víctima del azar. La mayoría lo es. “Le suceden cosas” y generalmente son malas, porque ya están programados para que sea así, sus mentes proyectan miedos y catástrofes continuamente, se rodean de gente que está igual, terminan aceptando que pasarán de un problema, de un sufrimiento a otro y que de eso se trata la vida.
Cuando comencé a trabajar como terapeuta, poseía muchos recursos, pero tenía temor de no saber cuál aplicar, de no dar la respuesta correcta, de no poder contener, entre otras cosas. Pero, se me ocurrió una idea: “Yo estoy conectada al Campo”.
En ese tiempo, le llamaba así a Todo Lo Que Es, a la Conciencia de la Vida. Si estaba vinculada, sabría qué hacer, me vendría la idea o la acción adecuada para ese momento. Yo tenía conocimientos y, sobre todo, experiencia. Y lo que no, aparecería en ese instante. Solo debía confiar. Y así fue.
En todas las cosas, ese principio ha sido esencial. Mi Conciencia, mi Alma está conectada al Campo. Y la Suerte es solo una consecuencia de ello. Cuando me separo, es mala; cuando no, es buena. Es fácil darme cuenta. A veces, me pierdo durante un rato o mucho, pero sé que debo volver. Ese es el camino.




