Consejos para salir del Perfeccionismo.

Mejor hecho que perfecto.

El tema común de la semana pasada entre los consultantes fue el perfeccionismo.  No lo dijeron con esa palabra, pero el pretexto para no intentar ciertas cosas era claramente eso.

Una construcción cultural.

No nos damos cuenta, pero “ser perfectos” es una meta para muchos.  En principio, algunos lo traen en su diseño, pero para la mayoría está inculcada en la cultura que compartimos.

En los años 90, apareció un modelo de “autorrealización”, basado en el crecimiento individual y la autoayuda, en el equilibrio entre la vida personal y profesional, en la mejora constante de uno mismo y de las circunstancias.

Tan loable objetivo era vendido a través de jóvenes insuperables, delgados, hermosos, ricos, ingeniosos, exquisitamente vestidos, que hacían actividades físicas, que iban a discotecas, que no paraban nunca, que eran y tenían todo.

¿Quién podía esto?  Nadie.  El combustible real terminó siendo la cocaína y las pastillas, pero el imaginario popular se alimentó de esas figuras (Trump era uno de los ídolos) y todavía algunos de sus postulados están vigentes.

El encumbramiento del Ego.

También, fue una época en la que el Ego surgió con extraordinaria fuerza.  Lo Espiritual fue tomado por esta glorificación poderosa y se transformó en otra actividad más, en leer libros, hacer retiros, tomar cursos, o sea un barniz brilloso a una enorme bola de ego oscuro.

El perfeccionismo se estableció definitivamente.  Además de que instiga una imagen idealizada y falsa de nosotros mismos, una de las consecuencias es que no comenzamos cosas porque tememos equivocarnos.

La sociedad está tan rota que se castigan los fallos, cuando la única forma de lograr nuevas actitudes y situaciones es Prueba y Error: el aprendizaje es siempre una seguidilla de tropezones hasta que conseguimos caminar.  Uso esta metáfora porque es lo que hace un bebé, aunque ahora lo queremos sacar de la cuna, ponerlo en el piso y gritarle que camine sin más…

Parte del problema es la enorme incertidumbre que atravesamos.  Mejor malo conocido que bueno por conocer.  Entonces, nos quedamos sufriendo resignadamente, hasta que explotamos, nos dan una colosal patada o se acaba (mal).

Las intenciones que sirven.

Entonces, lo primero es comprender que la equivocación es normal y necesaria.  Aprendemos a ser, hacer, lograr, mejorar a través de los errores.  No se trata de no cometerlos, sino de preguntarnos para qué nos sirven, cómo los transformamos, adónde nos llevan, qué asimilamos.

Algunas actitudes que te ayudan son:

  • Nunca estás listo.  “Cuando esté preparado” es una excusa.
  • Solo comienza.  Ese primer paso es todo lo que necesitas. 
  • Acepta que lo harás mal, torpe, atemorizado, inseguro, culpable, pero que irás “perfeccionándote” en el camino (que de eso se trata).
  • Enfócate.  Si te pones diez objetivos, no alcanzarás ninguno y será peor.  Intenta por el más pequeño, el menos temido, adquiere experiencia y continúa con los siguientes, uno a uno.
  • No hay un momento “ideal”.  Eso no significa iniciar impulsivamente.  Tu cuerpo es tu Autoridad Interna, el que está conectado a todo, así que ensaya escucharlo y haz cuando te lo indica.  Tu mente nunca es un parámetro confiable (como ya te habrás dado cuenta), por lo que ejercita gestionarla.
  • Renuncia al control.  Planificar obsesivamente, querer tener una respuesta o acción para cualquier circunstancia, prepararte para cada contingencia es inútil.  Confía en que eres suficiente y podrás con lo que surja.  Y si no, lo aprenderás.
  • Sé amable contigo.  Criticarte sin piedad, desechar lo conseguido, no valorar el esfuerzo, castigarte no te favorece.  Más bien agradece cada pequeño paso, aprecia lo conseguido, experimenta, aliéntate con lindas palabras, rodéate de personas que te sustenten.
  • La verdadera Acción surge del Ser.   Conócete, acéptate, ámate, confía en ti y en que serás guiado y apoyado.  Cuando haces algo desde tu Esencia, todo se mueve fácil y sincrónicamente a tu favor. 

Conoce tu Carta de Diseño Humano y haz desde tu Ser.

Comparte:

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

captcha

Sobre Diseño Humano

No te pierdas ninguno.

Suscríbete al boletín semanal

Recibe un email semanal con consejos, reflexiones y recursos, directamente en tu casilla de correo.

Categorías

Sígueme