
Muchas personas tienden a irse en palabrerío o en expresiones emocionales cuando plantean o desean lograr algo.

Explican, demandan, traen recuerdos o acciones pasadas, recriminan, culpan, justifican, argumentan, se van en charlas largas y tediosas, generalmente acompañadas de emocionalidad encendida, y pierden a los demás al poco rato.

Como te habrás dado cuenta, esto es bastante común en las mujeres. No voy a perderme en lo mismo, así que, sin importar tu género, ten en claro qué quieres y dilo corto, sencillo, instructivo.

Para ello, es fundamental que TÚ estés seguro, que tu actitud corporal y aura lo muestren, que te lo creas. De lo contrario, el otro lo leerá y no lograrás nada. La confianza en ti mismo y tu propósito harán el trabajo, no miles de palabras lanzadas a la nada.