
Hace muchísimos años, leí una entrevista al director Krzysztof Kieślowski. Él comentaba que, cuando llamaba a su agente en Hollywood y le preguntaba cómo estaba, él le respondía con una gran locuacidad y alegría que se sentía genial, que todo estaba PERFECTO.

Kieślowski (¡un polaco que pasó una guerra!) no podía entender que eso fuese cierto: ¿quién podía estar así todo el tiempo? Obviamente nadie, pero fue el inicio de una construcción bien norteamericana de la vida perfecta, de vivir felices para siempre, de “tú puedes todo”, con una sonrisa exitosa en los labios.

Es evidente que triunfó ampliamente. Viví el nacimiento de ese canon y me parecía antinatural, una construcción del ego para lidiar con la vida, que es pura incertidumbre y desafíos, en un mundo desacralizado y materialista.

Ahora, se está desinflando, pero sigue vigente. Esa necesidad instangrameable de mostrar, de presumir el éxito, de ser visto y likeado glamorosamente, aunque no se llegue a fin de mes, después de horas y horas de trabajo, con ansiedad, depresión, estrés (eso se comparte en Threads).

Es necesario observar los modelos sociales, y no caer en el embrujo de su lado A, porque la mayoría sufrimos el lado oscuro, mientras solo unos pocos lo logran. ¿Cuál es el sentido de TU vida, de ti? Esa es la pregunta real.




