Desde tiempos inmemoriales, los humanos hemos estado esperando que algo o, mejor, alguien nos redima, nos salve, nos lleve al paraíso. ¿Te suena a religión? Las monoteístas lo tienen de base…

Moldeados por Instituciones.
Pero, no es necesario que sea una religión, simplemente la sociedad nos inculca que se encargará de nosotros. ¿Inseguridad? Policía. ¿Enfermedad? Médicos y remedios. ¿Inmoralidad? Jueces. ¿Caos? Políticos. ¿Ignorancia? Escuelas. ¿Trabajo? Empresas.
Ante el crecimiento poblacional, necesitamos orden e instituciones que nos protejan, apoyen y permitan el desarrollo. Así lo hicimos durante siglos. Ellas modelaron nuestra mentalidad. Un ejemplo claro son las jornadas escolares y laborales: nos enseñan de niños cómo opera el sistema, a cumplir órdenes, a tener horarios, a depender de otros, etc.
¿Funcionó? Seguramente, lo que no nos preguntamos es a cambió de qué. Nada es gratis ni inocuo. Si observamos las distintas sociedades, todas tienen intereses basados en el supuesto bienestar de sus individuos, pero si miramos mejor lo que encontramos es un poder omnipresente que exige sumisión.
Antes, esa sumisión era ejercida con vigilancia y represión, cuando no violencia. Ahora, es más sutil, la llevamos a cabo nosotros mismos, autoexigiéndonos lo que la misma sociedad nos dice que debemos ser, hacer y tener. ¡Astuto!

Apoyo a cambio de poder.
Es interesante cómo coexisten distintas formas en la humanidad en este momento. Desde las tribus primitivas africanas hasta los modernos conglomerados de occidente; desde las religiones ancestrales hasta las sectas pergeñadas por algún mesías, pasando por las distintas clases de salvación divinas o extraterrestres; desde sistemas dictatoriales a otros democráticos o inventados; desde la ciencia más increíble hasta el analfabetismo más feroz.
La variedad es enorme. ¿Qué tienen en común? Debemos entregar nuestro poder para beneficiarnos de sus servicios. Quizás, no nos damos cuenta, sobre todo en este ritmo frenético que nos imponen. ¿Por qué será? Es difícil tomar conciencia si nos corren con incertidumbres, miedos y pobreza al alcance de la mano.
Hay que estar ocupados el día entero, así mostramos nuestro compromiso y logramos los objetivos propuestos, así somos reconocidos y validados, así nos mantenemos en el sistema, sin caer en la miseria. ¿Qué hay detrás de esto? No lo sabemos, ni tenemos energía o tiempo para averiguarlo. Pero, la insatisfacción y la frustración avanzan, los colapsos mentales y físicos aumentan, las instituciones no dan respuestas ni apoyo: solo parece que se ocupan, pero están ensimismadas en su propia corrupción y sostenimiento.

No es salvación, es Ser.
Creo que esto seguirá peor. Sé que muchos creen que esto cambiará mágicamente, que, como siempre, vendrán salvadores externos, sea en forma de seres de luz o alienígenas, sea en energías poderosas, o en lo que cada uno piense.
No hay salvación. Porque no necesitamos ser salvados de nada. Estamos dentro de sistemas que son opresores y ser libres es una cuestión individual, es recuperar nuestro poder. Cada uno tendrá su propia idea de cómo maneja esto, pero no pasa por una lucha, por una victimización, por una alianza en pos de algo afuera. Es interno, es conectar con lo divino, eterno y luminoso en cada uno.





2 respuestas
Muchas gracias.
Que tu Ser siempre te guíe, Viviana!
Te mando un luminoso abrazo.