
En estos tiempos, muchas cosas se están acabando o están cambiando drásticamente. También, nos estamos dando cuenta de otras que queríamos negar u ocultar.

Pero, cuando se dan o tomamos conciencia, no hay vuelta atrás. Entonces, nos castigamos o nos humillamos o nos juzgamos con dureza. Sobre todo, nos lamentamos acerca de porqué no lo vimos o lo hicimos antes.

Después del duelo y de estas inevitables actitudes, debemos abandonar toda mortificación. Fue lo que pudimos, es lo que hay. Esto suena a resignación, pero no lo es si lo realizamos con conciencia y aprendemos.

Es necesario trazar una línea (imaginaria) y tomar decisiones de ahí en adelante. Es hasta aquí. Antes, era de esa forma. Ahora, será de otra que resolvamos. Y a continuar.




