
Todo aprendizaje se basa en Prueba y Error (es más, todo desarrollo se basa en eso). Paradójicamente, la sociedad condena la equivocación. Muchos no inician o cambian cosas por temor a dar un traspié. Y la verdad es que lo darán, no hay posibilidad de ser perfectos, porque eso no existe en la Dualidad.

Entonces, el primer escalón es aceptar el error. El segundo es minimizar sus consecuencias. Hay que dar ese paso necesario, el que comienza el proceso. No debe ser enorme ni trascendental; al contrario, puede ser algo mínimo, que nos oriente, que nos muestre los efectos o el camino, que nos conecte y contacte, que nos revele la realidad (fuera de las fantasías de la mente).

Con eso es suficiente. En lugar de un fallo descomunal y costoso, fallamos rápido y barato. El siguiente escalón es percibir el aprendizaje involucrado y, con él, los siguientes pasos. Uno por vez, escuchando al cuerpo, estando atentos, en el aquí y ahora. El sendero se desplegará a medida que caminemos, no antes.




