La disponibilidad total (24/7).

La creencia destructiva.

Cuando comenzó el auge de los emprendimientos y las redes sociales, yo ya estaba grande y con conceptos claros… y con la capacidad de vislumbrar lo que se venía (porque soy una Observadora).

24/7

Una de las cosas que primero me llamó la atención fue cómo se promovía la disponibilidad total.  En principio, en los mismos emprendedores, con la justificación de que lo hacían para sí mismos y de que eran los “dueños”, así que no importaba el tiempo y el esfuerzo invertidos. 

Y, luego, con los clientes, a los que se debía atender en cualquier horario, 24/7, cumpliendo hasta el más mínimo capricho, porque “siempre tienen razón” (spoiler: no siempre) y son los que pagan.

Siendo una Proyectora, que no vino a Hacer, estas conductas me parecían dañinas y erradas.  El trabajo a destajo termina agobiando, estresando, enfermando, privando de otras cosas, como la vida familiar, el ocio, el descanso.

Por otro lado, prestar servicio a cualquier persona, sin ninguna condición, continuamente, pone la labor en manos de otros, que pueden terminar siendo los que dictan las normas, además de que hay clientes que es mejor perderlos que encontrarlos.

Creencias impuestas.

Antes, el trabajo tenía un horario determinado.  Con la llegada de Internet, ese límite se desdibujó hasta desaparecer y no solo con quienes lo hacen a través de él, sino también con los que están en establecimientos.  Hay que estar disponible todo el tiempo.

Esto trajo aparejado una epidemia de estrés, ansiedad, exigencias y enfermedades, que, sumados a la incertidumbre y constantes cambios veloces, ha hecho estragos en la salud física, emocional y mental de la mayoría.


Se tiene la creencia de que solo se trata de cantidad, tanto de clientes como de dinero.  Pero, no consideran los precios a pagar por ello.  El cuerpo y el tiempo son finitos, se deterioran y se acaban.  La mente quiere más, siempre más, pero no es posible, porque esta es una dimensión material.

Justamente, aprender a prosperar es uno de los temas en ella.  Si lo hacemos sin apreciar los estudios, la capacidad, el tiempo, el trabajo, la creatividad, la vocación, el amor, lo que sea que le pongamos, no tendremos los resultados que merecemos.  Sin valoración, no hay gratificación verdadera.

Mi experiencia.

Esta concepción que se ha impuesto me parece absurda, destructiva e inhumana (no somos máquinas).  Estoy consciente de que suena extraño en estos momentos, pero es lo que creo.  Para algunos, es irrealizable y, para otros, impensable, pero es algo a considerar.

Tengo muy claro qué clase de consultantes deseo atender, cuántas horas, en qué horarios, bajo qué condiciones, etc.  Ciertas cosas las sabía de entrada y a otras las fui aprendiendo con la práctica, pero son innegociables, porque finalmente yo soy el origen de mi trabajo, yo Soy en Acción, y tengo que respetarme para respetar.  ¿Y tú?

Aquí estoy para ti.

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2 respuestas

  1. Qué reflexión más representadora de los tiempos que estamos viviendo.

    Todo ocurrió tal cual como lo describes…fue una espiral que creció, siguió creciendo y tiene atrapada a mucha gente. Lo peor es que no se dan cuenta y se consideran “eficientes”…y no ven el costo que estan pagando.

    También caí en la espiral y hoy ya me encuentro fuera de ella. Respeto profundamente mis límites y los cuido para mantener mi equilibrio. Es un trabajo diario.

    Gracias por la reflexión!!

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