
Esta expresión puede indicar tanto resignación como aceptación. Frente a una situación, especialmente si es negativa o no se puede cambiar, nos revela nuestra actitud.

Si es con tono de resignación, implica que no es posible hacer nada y que sucumbimos ante la evidencia. La sensación es de derrota o conformismo.

Si es en tono de aceptación, significa que reconocemos lo que sucede, pero que estamos dispuestos a hacer algo al respecto. Después del duelo por el deseo no realizado, la sensación es de confianza y expectación. ¿Con cuál te identificas más?






