
Una paciente me contaba, muy entusiasmada, la historia de un hombre que había dejado un puesto importantísimo en una gran empresa para perseguir su sueño de ser pintor. Ahora, lo era y muy reconocido.

Ella se ve reflejada en parte de ese camino, pero solo conoce una parte del cuento… porque es un lindo cuento…

Lo que no dice el artista es que él posee las habilidades, contactos y posibilidades de alguien que ha estudiado una carrera, que disfruta de un gran patrimonio, que está en el top de la sociedad y que tiene “la cabeza hecha por una multinacional”.

Uso bastante esta frase, porque yo trabajé en una y sé que pensamos distinto al resto, con un nivel de competencia, profesionalidad y visión que no es común. Esto fue un plus para el pintor.

Además, el “Arte” se ha transformado en un campo económico más, en donde priman las modas, los relaciones, la impresión de lo que se quiere mostrar más que lo que se muestra.

En definitiva (y no lo digo por este caso), sería bueno no dejarse llevar solamente por los lindos cuentos, que abundan en redes últimamente, sino por realidades mucho más enraizadas.




