Los secretos y las ideas que nos enferman.

Y que podrían integrarnos.

Hace mucho, vino un paciente, que conocí a través de una amiga en su casa.  Desde el comienzo, me llamó la atención, ya que no tenía claro porqué deseaba hacer terapia (era la primera vez), pero me dijo que me eligió porque le di confianza.

Después de unas sesiones, con dificultades, se abrió y me contó que había sido un niño muy pobre, que su madre era prostituta en una casucha al final de un pueblito y que él presenciaba eso.

Y no era todo.  Algunos clientes también se metían con él.  Era la primera vez que lo contaba, y lloró mucho.  Había guardado ese secreto durante cinco décadas y finalmente podía soltarlo.  Se liberó, y, trabajando juntos, comenzó a sentirse cada vez mejor.

Un día, me comentó que había ido al cardiólogo a hacerse un chequeo, porque tenía un trastorno, y que este le preguntó si estaba haciendo algo distinto.  Le dijo que no, salvo terapia.  El profesional le respondió: “Siga haciéndolo, porque su problema desapareció.  No lo puedo creer, pero es así.”

El enorme poder de los secretos.

Así nos afecta lo que guardamos en nuestro interior.  Pensamos que es mejor ocultar/nos ciertas cosas, porque “ojos que no ven, corazón que no siente”, pero no funciona de esta manera.  Nuestra mente consciente puede creerlo, pero el inconsciente es más poderoso.

También, suponemos que mente y cuerpo están separados.  Un paciente joven me cuenta que está manipulando situaciones con personas que detesta, como un juego, y que eso no lo afecta.  Le contesto que no es así: se está enfermando de distintas cosas continuamente…

En las familias nos enseñan eso.  Callan secretos por generaciones, ocultan circunstancias prohibidas, esconden personas vergonzantes, imponen reglas sobre lo que se debe tratar y lo que no, etc.  También, se mueven inagotablemente, sin considerar las consecuencias mentales y físicas que la actividad incesante encubre para seguir adelante.

Una vida integrada.

Debido a esto, individualmente enmascaramos nuestra realidad.  En tiempos de selfies y likes, sonreímos y mostramos una vida luminosa, mientras la oscuridad empuja con fuerza.  O, al revés, solo mostramos tristeza y enojo, negando lo bueno que sucede.

Es necesario sincerarnos.  Aceptar el panorama completo de nuestra personalidad y de nuestra vida.  Nos encanta contarnos cuentos felices, horrorosos, depresivos, venturosos, pero la realidad es que cada uno tenemos un poco de todo.

Somos un poco de todo.  Proyectar en los demás lo que no nos agrada no funciona.  La paz y la satisfacción que buscamos reside en aceptarnos en nuestra totalidad, y esto significa tanto lo que nos gusta como lo que no.  Somos suficientes así como somos.

Nuestra vida es la suma de circunstancias propias, familiares, sociales y temporales que se relacionan.  Cortar, esconder, negar, avergonzarnos de cualquiera de ellas nos perjudican, nos hacen incompletos.  Y vinimos a experimentar, a evolucionar; si huimos de las experiencias, nos limitamos.

Le tememos a la verdad, pero es real que ella nos hace libres.  Somos cuerpo, mente, alma.  Somos parte de una humanidad, de un universo.  Al reconocer  lo que nos constituye y activar los dones y aprendizajes que traemos, aportamos con nuestra totalidad al desarrollo de la compleción.

Conoce todo de ti haciendo tu Carta de Diseño Humano.

Comparte:

4 respuestas

  1. uyuyuy,,, me encantó este blog, cuantas verdades que se minimizan porque no aparece ese médico que le dá entidad a tanta verdad de sanación hecha, y que pareciera que solo ellos tienen el don y la credibilidad para validar.
    si cada uno nos animaramos en un vínculo de confianza y adecuado profesional, a echar luz a lo que afuera minimizan ó afuera se manejan como mitos intocables, podríamos descubrir que nadie tiene la autoridad para decirme que me duele, y que las palabras a veces no alcanzan a asir tanto dolor
    sólo acompañados/as a desanudar ó a enlazar , exagerar para lograr minimizar, paradojas mediante, etc etc . en fin podemos evaluar que ALGO SUCEDE para bien, porque nos encuentra en algún punto , corriendo a la par de la LA VIDA, no transitándola, sobreviviendo creyendo vivir, enunciando pasado y disparado al futuro, como un grisado arco iris hecho de repetición encima de nuestra cabeza, que no es un arco iris en el horizonte, porque está encima , aplasta nuestro cuerpo, nuestras sensaciones, estruja, deforma, nos arrasa lo nítido y vital de nuestra voz, de nuestros sentidos, y,, sólo en el instante de conexión que alcanzemos, dará lugar a que aflore y surga y se eleve nuestro Presente, dentro de ese vínculo internalizado que nos dió su mano y corazón con total coherencia, en pos de develar nuestra potencia para nuestro bien y bien mayor ..SALIMOS !!!! y vemos y respiramos y ampliamos nuestra capacidad infinita de evaluar los pasos a dar en este verdadero presente que nunca termina.
    gracias Laura por tu intensidad ,acompañando mi busqueda del presente

  2. Saludos, Laura
    Te sigo, me llegan tus textos tan… clarificantes.
    Hoy casualmente había visto en Instagram o en Fbook, una técnica que ayuda a deshacernos de esos secretos, o mejor, de lo que pesan las emociones que generan.
    Escribir a la persona que ofendimos o maltratamos para que nos perdone; describir la experiencia que necesitamos perdonarnos…
    Y estoy al hacerlo
    Para eso abrí la computadora, pero no puedo pasar de tu mensaje sin leerlo. Gracias.
    Feliz próximo mes de agosto

    1. ¡Sirve mucho esa técnica, Miriam! Si no tenemos a alguien de confianza para contarlo y liberarnos, el escribirlo y poner el corazón en ello es muy importante.
      Te agradezco tu mensaje y tu cariño. ¡Feliz agosto y feliz vida!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

captcha

Sobre Diseño Humano

No te pierdas ninguno.

Suscríbete al boletín semanal

Recibe un email semanal con consejos, reflexiones y recursos, directamente en tu casilla de correo.

Categorías

Sígueme