
Una de las muchas cosas que hemos normalizado es este concepto, y perdemos horas de vida cumpliéndolo.

Lo paradójico es que frecuentemente son contrarios. Más clientes pueden llevar a pérdidas (si compran poco, son malos pagadores y/o traen problemas), mientras que pocos y mejores clientes pueden hacer la gran diferencia.

Gastar en muchas tonterías no nos hará más felices, pero en algo que nos proporcione crecimiento, sentido o ayuda sí (la terapia es una de ellas).

Como comenté el lunes, un entorno enorme, con situaciones o personas que no nos brindan alegría, apoyo y propósito, no es mejor que uno que sí lo haga. Es necesario replantearnos la cantidad a favor de la calidad y hacer nuestra vida simple y disfrutable.