
Todos tenemos la necesidad de ser reconocidos, aceptados, amados, de gustar. Tiene relación con nuestros padres básicamente, pero, cuando hubo algún problema (y cualquiera lo tuvo en cierta o gran medida), volcamos ese deseo en los demás.

En tiempos de redes sociales, se convirtió en Likes, en vistas, en comentarios, etc. Pero, sea como sea, será un imposible siempre, porque solo podemos gustarles a algunos, no a todos. Quizás, suene lógico, pero nuestros Niños Internos no conocen de lógica, sino de necesidad.

Entendí esto joven, escuchando un programa de radio. Un referente de la sociedad estaba dando cátedra (como se usaba antes) sobre casi cualquier tema. En un momento, dice algo y yo reacciono con un: “¡Qué estúpido! Eso no tiene porqué ser así, hay tal posibilidad también”.

Después de unos minutos de discusión con el hombre (mejor dicho, con la radio), me doy cuenta de que él era un gran personaje, admirado por la mayoría, y yo lo estaba ninguneando. Yo, que no era nadie.

Y tomé conciencia que siempre habrá personas a las que no les gustemos o que no estarán de acuerdo con nosotros, sin importar la importancia que tengamos o la verdad que creamos poseer. Así son las cosas.

Fue muy revelador, y lo observé mucho para sacar a mi Niña de ese lugar erróneo y ponerla en uno en el que aceptara ser quién es y que confiara en ella misma. Fue también muy satisfactorio.




