Los pequeños cambios.

Hace tiempo, una consultante era muy reacia y descreída de los cambios que pudiera hacer. Ocupaba casi toda la sesión quejándose continuamente de los mismos temas. Indefectiblemente, al final, me decía: “Ah! Una pavada…” (un argentinismo por tontería, una cosa menor) y procedía a contarme algún avance que había sucedido.

😒

Nunca le daba importancia y lo contaba como algo descolgado de lo que estábamos tratando y de forma que no pudiésemos elaborarlo. Cuando me di cuenta, le hice notar sus resistencias y comenzó revertirlas poco a poco.

👍

Observo que, de alguna forma u otra, todos hacemos lo mismo: matamos el retoño cuando está surgiendo. somos pisabrotes. La manera más usual es quitándole valor, disminuyéndolo.

🌱

Generalmente, estamos esperando enormes movimientos, como si la inercia que traemos fuera a revertirse instantáneamente. Entonces, despreciamos los pequeños tránsitos como si no fuesen significativos. Sin embargo, ellos son el indicio de que estamos transformándonos verdaderamente.

💝

Cuando plantamos una semilla y el brote está apareciendo, debemos cuidarlo y protegerlo, alegrándonos de su existencia. Así, le daremos vigor y podrá crecer fuerte y seguro. Tomar conciencia del inicio de una corriente hacia un nuevo espacio, felicitándonos y agradeciendo, es la mejor forma de que prospere.

Comparte:

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

captcha

Sobre Diseño Humano

No te pierdas ninguno.

Suscríbete al boletín semanal

Recibe un email semanal con consejos, reflexiones y recursos, directamente en tu casilla de correo.

Categorías

Sígueme