
Este refrán es un signo de estos tiempos. No hay día en que no piense eso, mientras escucho conversaciones.

Discusiones encarnizadas, peleas entre conocidos, desprecio por los demás y otras anulaciones son moneda corriente. En la polarización que se presenta, cada vez se alejan más los extremos.

Teniendo poca energía, siempre me pregunto: “¿Para qué la gastan si no obtendrán ningún resultado?”. No hay razones para quien no quiere ver lo distinto.

Para el conspiranoico, cualquier acto tiene un significado oculto; para el que es inconsciente, nada tiene relación; para el espiritual o religioso, Dios está en todos lados; para el ateo, no está en ninguno.

Hay ciertas personas que están abiertas a aprender o a escuchar otra campana. Con ellas, se puede hablar. Hay otras que jamás cambiarán su forma de pensar. SU verdad es LA verdad. Su color de cristal es el único.

Para quien desea tener una perspectiva amplia y empática, puede ser una referencia… o no. La toma o la deja. Pero no trata de cambiarla inútilmente. Por lo menos, es lo que yo hago. ¿Y tú?




