
Cuando esperamos que “todos” nos acepten, estamos en una idealización infantil, tratando de superar la inseguridad y la desvalorización con anhelos imposibles. Haciendo esto, solo conseguimos depreciarnos cada vez más, porque nos planteamos metas irrealizables, en un círculo vicioso cada vez más degradante.
Es sano comprender este mecanismo y comenzar a aceptarnos así como somos y a apreciar las cualidades que tenemos. De esta forma, entendemos que “algunos” nos reconocerán, otros no y a otros le seremos indiferentes… como nos pasa a nosotros con los demás… y como debe ser…
Vinimos con un diseño que es nuestra “marca” en el mundo. Si no lo vivimos, no solo nosotros lo perdemos sino también el mundo.




