Confiar es la clave: ¿cómo hacerlo?

El ego resiste... y así estás...

A medida que las energías se sutilizan y los vientos de cambio se endurecen, más asuntos sin sanar y/o sin concluir surgen a la superficie para su resolución.  Esto supone una presión bastante fuerte para todos, ya que, solamente a través de liberar conceptos y vivencias perimidos, es que lograremos plasmar nuevas creaciones. 

Las consecuencias de resistir.

Nuestra normal reacción de resistirnos y quejarnos dificulta más el ajuste a una nueva realidad.  Cuanto más dilatamos la solución, más se profundiza el problema y luego nos encontramos con que “estamos luchando en diversos frentes, con pocas estrategias viables y sin municiones”, como lo tradujo risueñamente un consultante hace poco. 

El mismo acto de resistir ya supone un esfuerzo físico, emocional y mental considerable.  Dificultades en el sueño, problemas en la piel y en la digestión, cansancio extremo y explosiones de actividad, mareos y náuseas, resfríos y rinitis, síntomas varios que van y vienen son manifestaciones comunes.  Desorientación, extrañamiento, perder las metas que ya habíamos definido, sentirnos en el vacío también están a la orden del día. 

El ego no sabe adónde ir.

¿Qué se necesita para continuar?  Confianza.  Ni resistencia ni lucha.  Esas son las estrategias del Ego, que quiere controlar el proceso y llevarlo hacia sus áreas conocidas, para sentirse seguro y cómodo.   Es tan nuevo y distinto lo que está sucediendo que no hay parámetros antiguos para seguir. 

El Ego busca en sus programas conocidos para poder adaptarlos, pero no le funcionan, se desespera y, en lugar de entregarse a lo desconocido, se esfuerza más y más problemas crea.  Es un círculo vicioso que no quiere dejar.

Reconocer que no sabemos para dónde ir y aceptar que nuestra Alma sí y que puede guiarnos es la solución.  ¿Cómo hacerlo?  Conociendo las conductas y los mandatos familiares y sociales que arrastramos, sanando las heridas, aceptando lo que es (clave para reconstruir), abriéndonos al potencial que reside en nuestro interior.  Eso implica confiar en nuestro Ser. 

Tu Ser te guía: confía.

¡Menuda tarea!  No estamos acostumbrados.  No nos han enseñado cómo lo material y lo espiritual están integrados y son uno, cómo la vida cotidiana es una metáfora de la espiritual, cómo nuestro cuerpo procesa los niveles sutiles (conectado al Ser), cómo estamos unidos a todo y atraemos de acuerdo a nuestra vibración.  Es una labor sagrada que ocupa cada uno de nuestros minutos… si así lo decidimos.  Cuando cambiamos la visión, cambiamos todo.

Al vivir nuestra existencia con una conexión diaria a nuestra Alma (y por lo tanto a Todo Lo Que Es) abrimos instancias que jamás se nos hubieran ocurrido, porque el Ego no puede ver más allá de sus restricciones.  Al confiar en que lo que sucede es lo mejor para nosotros, nos relajamos en el aquí y ahora y permitimos que surja lo nuevo.

Nos debemos una vida extraordinaria.  ¡Qué revolucionario!  ¡Qué evolucionario!  Y no implica ninguna de esas exigencias terribles que la sociedad nos vende (ser, hacer y tener todo).  Todo lo contrario: cuánto más simple y conectado, más extra-ordinario.  Comienza con la relación con nosotros mismos.  Y continúa con los demás.  Es una espiral ascendente de Luz y Armonía.  Es tiempo.


En este curso corto, comparto prácticas corporales sencillas que, unidas a tu diseño, te facilitan el cambio.



Comparte:

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

captcha

Sobre Diseño Humano

No te pierdas ninguno.

Suscríbete al boletín semanal

Recibe un email semanal con consejos, reflexiones y recursos, directamente en tu casilla de correo.

Categorías

Sígueme