Los límites de la Energía Masculina.

Tanto en las relaciones como en lo espiritual, la Energía Masculina debe poner límites.

El lunes, escribí acerca de la integración de las Energías Femeninas y Masculinas (te sugiero leerlo para mejor contexto).  Observo que este tema está extendido en todos los ámbitos, porque la Energía Masculina ha sido preponderante en los últimos siglos y se ha degradado, mutando en tóxica muchas veces.  Sin embargo, eso no significa que no sea necesaria ni que no debamos integrarla desde un punto de vista sano.

En las relaciones, como la Energía Femenina es ilimitada y expansiva, precisa de los límites claros que brinda la Masculina.  De lo contrario, aparece el arquetipo de “la Bruja”: esa mujer que demanda y critica continuamente, sin ser contenida nunca.  El hombre, al no usar esa cualidad, provoca ese comportamiento, porque le resulta más fácil dejar correr y hacer por detrás que poner un alto a una situación.  Así, ambos se perjudican, y no se benefician de lo mejor de cada uno.

En la espiritualidad, se usa como excusa para no hacernos responsables.  Pareciera que ser “espiritual” es ser buenudo, acomodaticio, dejar pasar los malos comportamientos, creer que los demás van a cambiar porque se acepta y perdona todo, no entrar en conflictos.  NO.  La Energía Masculina implica establecer límites definidos, ser respetado, soltar lo que nos perjudica, ir por lo que deseamos, pisar firme en el mundo, sabiendo quiénes somos y cómo queremos vivir.

Necesitamos urgentemente una armonía entre estas dos Energías, en hombres y mujeres.  Y no se trata de una lucha ni de una desvalorización de alguna, sino de la afirmación de cada una como imprescindible para un mundo mejor.

Comparte:

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

captcha

Sobre Diseño Humano

No te pierdas ninguno.

Suscríbete al boletín semanal

Recibe un email semanal con consejos, reflexiones y recursos, directamente en tu casilla de correo.

Categorías

Sígueme