¡Justo ahora!

Desde hace bastante tiempo, no me interesan las distintas teorías acerca de… nada…  ¿Para qué enumerar algo si es general?  Me pasé la vida buscando información y estructurándola a mi manera, por lo que esta actitud es muy rara.  En realidad, sigo rastreando, pero el objetivo ahora es desengancharme.  Suena paradójico y lo es.

Me olvido…

Esto me hace sentir que no tengo propósito (algo descorazonador para mí).  Mi mente me urgía a tenerlos, a ponerme zanahorias materiales y espirituales para entrar en acción.  Pero, otra parte mía se resistía a ser manipulada con metas y lo que eso supuestamente significa: planes, esfuerzos, recompensas, expectativas, negociaciones (internas y externas), establecer patrones.

Soy muy buena en ellos. Me acostumbré de chica para hacerme la vida más fácil. Pero, cada vez me estaban pesando más y más y los estaba soltando.  ¿Dónde estaba la espontaneidad, la creatividad, la fluidez, la confianza (cosas tan mías)?  Es lo mismo que jugar los mismos juegos aburridos.  No quería eso más.  Yo sabía que sabía, pero me estaba olvidando.

Me estaba olvidando de Ser.  Simplemente Ser.  De eso se trata todo finalmente, si una ha hecho bien su trabajo.  Adentrarnos al misterio sagrado dejándonos fluir en la aceptación y amor total de lo que somos.  Habitar el Ahora íntegramente.  ¡Qué hermosas palabras!  El tema es bajarlo a la vida cotidiana, como siempre.

Entonces, ¡¿no hago nada?!  Es lo primero que surge de la mente.  ¿Es que yo no tengo un destino, cosas que vine a hacer, karmas pendientes, una responsabilidad divina o lo que sea?  No.  Entramos con las zanahorias y las cargas y al ego espiritualizado le encanta todo eso, y continuamente está creando nuevas para seguir en el juego.  ¡Y vaya que el Juego es enorme!


Y me recuerdo.

Viviendo plenamente en el Ahora, es transitarlo, pero desde la vivencia orgánica y completa.  No puedo salir de la encarnación y la Matrix sigue allí, aunque, como comenté en otro escrito, estoy en los márgenes, usándola, pero tratando de que no me use.  Estando, pero no siendo desde ella, sino desde mi Centro.

Cuando uno se plantea estas cosas, aparece la pesadez del sistema: ¿cuántas cosas tengo que planificar y mover?, ¿qué tengo que abandonar?, ¿qué va a pasar?  Es muchísimo más simple que eso.  Desde la Luz, todo se va dando en tiempo y forma.  Solo.  Movido desde el Ser y su conexión con Todo Lo Que Es.

Lo sé, pero a veces me cuesta recordarlo, porque no soporto la densidad con que esta dimensión todavía aplasta.  Releyendo antiguos escritos, encontré un mensaje que me apareció un día al despertarme: “Acepta la Luz.  Sólo ríndete a la Luz. Deja que Ella obre maravillas en tu vida. Aún tienes resistencias y controles y ellos impiden lo que más deseas. Llénate de Luz y vive en la Luz”.  En eso estoy…

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