
Cada vez que nos enojamos, nos quejamos, nos victimizamos, nuestra vibración cae dramáticamente y atrae energías similares. “Ya sé” podría ser tu respuesta. “¿Y lo estás practicando?” sería mi réplica.

Una explicación clara de las distintas dimensiones y herramientas prácticas para hacer el Cambio.

La Energía entrante (potente y luminosa) tiene un ritmo lento, suave, paciente, contemplativo. Solo podemos contactar con ella si nos damos el espacio, si frenamos la marcha forzada. Aunque nos cueste desacelerar y todavía sigamos corriendo, podemos observar desde la conciencia lo que sentimos y lo que ocurre. Es crucial aprender a detener las dudas, planes y ansiedades de la mente, guiándola hacia lo que nos sirve. El cuerpo mismo, preso de las prisas y los nerviosismos aprendidos, debe encontrar su ritmo propio.

¿Cómo vamos a transitar el siguiente paso? Algunas sugerencias en todas las áreas y día por día.

Hemos esparcido pedazos de nosotros por todos lados, proyectándolos en otros, tanto los maravillosos como los oscuros. Hemos desperdiciado dones y talentos, negándolos o dándolos por sentado. Nos hemos perdido en los modelos familiares y sociales hasta desconocernos. Las tormentas del alma ayudan a desprender lo que no es nuestro y a devolver lo que sí, para que nos hagamos responsables de nuestra encarnación.
