
Las etapas y las actitudes en el camino del despertar.
Salir del condicionamiento del sistema es duro, largo y difícil. No sucede de un día para otro. Es como el enamoramiento.

Salir del condicionamiento del sistema es duro, largo y difícil. No sucede de un día para otro. Es como el enamoramiento.

En la inmediatez en la que vivimos, esto nos parece insoportable o que no aplica para nosotros (podemos hacerlo más rápido y mejor). Lamento informarte que no puedes contra el cuerpo.

Aunque cuesta, pongamos el corazón en cuáles queremos materializar. En medio de ánimos cambiantes, focalicemos lo mejor de nosotros y tratemos de actuarlo. Pidamos ayuda a los Seres de Luz y confiemos en que somos divinamente guiados y protegidos. Te acompaño.

Nuestro Niño Interno todavía guarda emociones que constriñen el cuerpo ante algo aunque sea mínimamente parecido a lo que sufrió (y sigue sufriendo, porque nada prescribe para él, a menos que le mostremos otras perspectivas). Y de eso se trata: tomar ese rol de Adulto que ha vivido y aprendido y descubrirle un nuevo camino, con diferentes emociones y posibilidades.

Este es un contrato de almas, no de egos. Inconscientemente, nuestros padres cumplen su papel, hasta que logremos superar nuestros aprendizajes. Generalmente, cuando eso sucede, la relación mejora porque el compromiso finalizó.

Una forma de soportar esta angustia es sentirnos especiales. Muy adentro nuestro, nos convertimos en héroes, magas, artistas, famosos, aliens (lo que cada uno más le resuene), seres extraños, con destinos extraordinarios.

La motivación y la perseverancia deben estar al servicio de nuestro Ser, no de nuestro ego. Por eso, muchas veces el camino es tan arduo y difícil: no estamos conectados con lo que somos y vinimos a hacer.

El ego, entendido como una integración armoniosa entre lo físico y lo mental, es el custodio de nuestra individualidad. Vinimos con determinados aprendizajes y con ciertos dones, que son originales y perfectos para esta encarnación y sus propósitos.

Esta pandemia es una oportunidad única para replantearnos nuestra vida, nuestra sociedad. Y sospecho que no será porque nosotros pongamos manos a la obra (que nos cuesta cambiar y tomar compromisos verdaderos) sino porque nos será impuesto.

Venimos de ciclos tribales y colectivos, que exigen que el individuo se someta para que el clan pueda perpetuarse. Estos tiempos están terminando.
